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Escasez de combustibles en Venezuela no es coyuntural

No se trata de un problema coyuntural, es estructural, requiere acciones y soluciones que el régimen forajido ni sabe cómo, ni tiene con qué resolverlo

Por VENAMÉRICA, PACIANO PADRÓN , HORACIO MEDINA

La ausencia de combustibles en el país no se resolverá mientras no cambie el modelo político que usurpa el poder, dado que no se trata de un problema coyuntural, es estructural, requiere acciones y soluciones que el régimen forajido ni sabe cómo, ni tiene con qué resolverlo.

Datos recientes nos indican que la que la escasez de gasolina en Venezuela se ubica en 95%, lo que unido a la emergencia por la pandemia COVID19 y a la creciente escasez de comida, medicinas y paralización del transporte, conforman un coctel explosivo.

¿Qué podemos esperar? ¿Tiene esto solución a corto plazo? ¿Es un problema coyuntural o estructural?

Este no es un asunto de sanciones, se trata de una degradación que tiene ya 22 años ocurriendo.

Los altos precios del crudo permitieron, primero a Hugo Chávez y después a Nicolás Maduro, comprar combustibles para abastecer el mercado local, seguir entregando el volumen de combustibles para el contrabando, que se traduce en beneficio para la soldadesca, base fundamental de apoyo de este régimen forajido, y mantener las entregas a Cuba y Petrocaribe sin retribución económica. De acuerdo con nuestras estimaciones, en los últimos 15 años, por la vía de los regalos y el contrabando hemos perdido 680 millones de barriles.

Algunos datos soportan la destrucción ocurrida. El año 2002 Hugo Chávez decide tomar por la fuerza el control de PDVSA y su renta, despidiendo a 22.000 trabajadores, en lo que constituye un genocidio laboral sin precedentes. La consecuencia predecible fue una reducción brutal en la capacidad de producción de crudo y de procesamiento en el sistema de refinación de PDVSA.

En ese lapso, 2002-2020, han ocurrido otras pérdidas como la del convenio que permitía a PDVSA operar la refinería de Curazao; se canceló el convenio con Hess, en las Islas Vírgenes; perdimos nuestra participación en la refinería Sweeney; “vendimos” refinerías de Paulsboro y Savanna, además de Lyondel; salimos de nuestra refinería Ruhr OelGmbH, en Alemania, y se perdieron los mejoradores de la Faja, entre otras significativas pérdidas. PDVSA tenía una capacidad total de refinación superior a su volumen de producción de crudo.

Para manejar la distribución de combustibles en Venezuela, en 1999, se tenían cuatro sistemas de distribución, totalmente suplidos por producción nacional. Hoy tenemos una flota terrestre devastada, de 1.200 unidades de transporte de combustibles, solo quedan 350 unidades operativas, muchas de ellas dedicadas al contrabando. Deben ser abastecidas 1.300 estaciones de servicio, en su mayoría con problemas de mantenimiento, especialmente en sus surtidores y tanques.

Lo dicho es suficiente para concluir que de haberse mantenido la capacidad de producción de crudo y de procesamiento, no estaríamos atravesando la crisis actual, sería impensable la escasez de gasolina, tema inflamable y explosivo. La conclusión es simple, la escasez de combustible en Venezuela no es coyuntural, y la solución está en el cambio de régimen, en la vuelta al progreso, a la producción y al camino del desarrollo, lo que pasa por el fin de la usurpación. www.venamerica.org.

Horacio Medina es director de VenAmérica y Coordinador del Sector Petróleo y Energía
Paciano Padrón es vicepresidente de VenAmérica y Coordinador del Sector Político
27 de abril de 2020 https://www.diariolasamericas.com/opinion/

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