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Operación Gedeón

Imágenes: https://memoriasdevenezuela.wordpress.com 

Dado el actual estado de cosas, a menos que se pretenda convivir con el crimen, solo a través de una Fuerza Internacional de Liberación, Venezuela será libre y segura para el continente

Por: Juan José Monsant Aristimuño

El libro de los Jueces del Antiguo Testamento narra una fracción de la historia del pueblo de Israel, aquella que corresponde al asentamiento de tan singulares nómadas en la tierra prometida luego de la muerte de Josué, el elegido por Moisés para cruzar el Jordán (Dt.31.7,8). Moisés no pudo, solo se le concedería observarla desde la cima del monte Moab antes de morir. Siglos después, Yahvé castigó al rey David cuando le impidió construir el Templo de Jerusalén por sus pecadillos pasados, uno de ellos relacionado con la bella Betsabé, la esposa de Urías, y futura madre de Salomón.

La importancia de Josué como profeta, guerrero y guía fue haberse asentado en Cannán, unificado el mando, distribuido entre las doce tribus el territorio conquistado y mantenido la creencia en un solo Dios, el Dios de Abraham y de Moisés. Al morir, 1240 años a.C. se inició entre los israelitas un proceso de dispersión, conflictos y abandono de sus creencias, adaptándose al paganismo y adoración de dioses y costumbres locales. Por ello, ante los embates filisteos, hititas, moabitas, cananeos sufrieron sometimiento, esclavitud y pérdidas territoriales, hasta desdibujar su identidad y enemistarse entre ellos.

Es allí cuando surge la figura del juez, recaída sobre quien fuere elegido para comandar la defensa y concertar alianzas entre las tribus, a fin de detener al enemigo común y sobrevivir. Catorce fueron los jueces que se sucedieron a la muerte de Josué, Gedeón fue el quinto de ellos, precedido por la profetisa Débora, quien logró importantes victorias frente a los cananeos; única mujer israelita reconocida como jueza, quien acostumbraba a impartir justicia sentada a la sombra de una palmera, en Ramá de Galilea (Jc.4-5).

Al morir Débora, el pueblo judío volvió a sus practicas hedonistas y se acercaron a dioses más proclives a la codicia, el frenesí y la indiferencia, por lo que fueron presa fácil de los invasores madianitas que durante años saquearon y sumieron a la nación en la miseria. Fue en ese escenario que surgió el juez Gedeón, quien unificó de nuevo a los judíos y les devolvió la dignidad (Jc.6-8), y que con tan solo 300 guerreros decididos, entrenados, ingeniosas artimañas y mejor guiados, lograron vencer las poderosas fuerzas del opresor, expulsarlos de su tierra y obtener la paz y libertad perdida.

De esa gesta tomó el nombre la llamada “Operación Gedeón”, conocida en Venezuela el pasado cuatro de mayo cuando un puñado de hombres intentó enfrentarse a la más despiadada, corrupta e inmoral fuerza de opresión que sostiene a la narcoterrorista tiranía venezolana, visualizada en los criminales internacionales Nicolás Maduro, Padrino López, Tareck el Aissami y Diosdado Cabello, con sus respectivos acólitos y vividores.

Pero fue como el desembarco del Falke por Cumaná en 1929, organizado y dirigido por Román Delgado Chalbaud; no pudieron llegar ni a Carúpano, ya Juan Vicente Gómez tenía el dato.

En este de Macuto, al tocar tierra fueron rodeados, desarmados, apresados y humillados, algunos asesinados. No cabe duda de que hubo delación, porque la tiranía tenía ubicados los puntos de desembarque. Luego fue el espectáculo ya preparado, hasta liberaron al día siguiente un reducido número de presos políticos. ¿Quién los delató, por qué los engañaron? ¿Gobierno de emergencia sin Maduro, con Maduro, con chavismo original? Es posible que no lo sepamos…por ahora.

La operación fracasó; a esta altura no se sabe quién la organizó, elaboró y guió; y como el profeta Gedeón, seguramente hubo de librarse batallas contra la ingenuidad, cobardía, complicidad e infiltración en el comando del presidente encargado. Infiltración (doble agentes) muy bien entrenados y cándidamente aceptados. En todo caso hemos recibido una contundente derrota moral, y Guaidó debería limpiar y unificar el mando.

Demasiados intereses en contradicción y, coincidencia con estos madianitas cubanos, sirios e iraníes que han sumido en la miseria y saqueado a nuestra nación.

Dado el actual estado de cosas, a menos que se pretenda convivir con el crimen, solo a través de una Fuerza Internacional de Liberación, Venezuela será libre y segura para el continente.

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