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Restablecer la Democracia y recuperar Venezuela para la vida en libertad

Considerando:

Que Venezuela sufre una inaceptable vida política, reñida con la democracia; una insostenible situación social, signada por la muerte; una inviable situación económica que ha impactado dramáticamente la calidad de vida de quienes permanecen en el país, y que ha hecho emigrar a millones de venezolanos, generando los problemas propios de los desplazamientos masivos.

Considerando:

Que Venezuela está al margen del Estado de Derecho, sometida por un régimen totalitario que de manera fraudulenta hizo elegir una asamblea nacional constituyente, con supuestos poderes originarios ilimitados;

Considerando:

Que Venezuela es un país sometido por el crimen organizado internacional, que se encuentra ocupado y secuestrado por Cuba y otros países, lo que constituye un peligro para la paz en la región y el mundo;

Considerando:

Que constitucionalmente existe un vacío institucional en la Presidencia de la República, usurpada por Nicolás Maduro Moros, quien no solo tiene ilegitimidad de origen, sino que además ha sido destituido de conformidad con lo estipulado en la Constitución de la República, por vigentes y obligantes decisiones de la Asamblea Nacional y del Tribunal Supremo de Justicia legítimo, el cual, en Sala Plena, sentenció que corresponde a la Asamblea Nacional “llenar el vacío constitucional de la presidencia de la República, hasta que se puedan celebrar elecciones presidenciales”;

Considerando:

Que en el pasado mes de mayo de 2018, con antelación de ocho meses, Nicolás Maduro Moros se hizo reelegir Presidente de la República, violando las leyes, en ilegal connivencia con los rectores del Consejo Nacional Electoral, lo que generó el desconocimiento de esa reelección fraudulenta por los países democráticos; en consecuencia, a partir del 10 de enero de 2019, cuando debería comenzar el nuevo sexenio presidencial, el usurpador Nicolás Maduro Moros no será reconocido por la mayoría de nuestro pueblo, por los países democráticos y por organismos multilaterales internacionales;

Considerando:

Que es deber de todo ciudadano venezolano impedir que la Constitución de la República de Venezuela pierda su vigencia, la que de hecho ha dejado de observarse por Nicolás Maduro Moros y su régimen oprobioso, quien ha eliminado la preeminencia de la máxima ley sobre todos sus actos;

Es por lo que:

Investidos con el poder que nos otorga el artículo 333 de la Constitución, y a los fines de acatar su mandato, procedemos a proponer bases que permitan la efectiva vigencia del texto constitucional, con la emergencia que el caso amerita, y a tal fin nos pronunciamos:

PRIMERO: Que todos en el seno del hogar venezolano y en nuestras organizaciones, tanto en el territorio nacional como en la diáspora, manifestemos firmemente a favor de restablecer el sendero democrático-institucional. La Constitución es guía para las diversas iniciativas, que incluye la desobediencia ciudadana, mecanismos de concertación cívico-militar y solicitud de asistencia internacional, así como dispositivos electorales para cuando estén dadas las condiciones de transparencia e imparcialidad.

SEGUNDO: Convocar a todos los países democráticos del Continente y del mundo, y a los organismos internacionales multilaterales, a desconocer la usurpación continuada de la Presidencia de la República y a apoyar el regreso de Venezuela al Estado de Derecho.

TERCERO: Exigir a la Asamblea Nacional:

1) Recuperar la plenitud de sus funciones constitucionales y actuar con la emergencia que el caso requiere; declarar inexistente la asamblea nacional constituyente y sus decisiones.

2) Designar un Gobierno de Transición para la libertad, el desalojo de los usurpadores y el rescate de la soberanía nacional. El Gobierno de Transición tendrá la menor duración posible y estará conformado de manera plural, representativo de la sociedad venezolana y con la debida estabilidad y respaldo cívico-militar, para reordenar la situación social, económica y política; para recibir y distribuir la ayuda humanitaria internacional; para liberar a los presos políticos, civiles y militares; para facilitar el retorno de los exiliados y crear las condiciones para elecciones generales libres y democráticas, a efectos del restablecimiento pleno de la vigencia de la Constitución de la República.

3) Reconstituir en su totalidad el Tribunal Supremo de Justicia legítimo, el cual asumirá a plenitud sus funciones constitucionales y reorganizará el Poder Judicial en todas sus instancias.

4) Designar el Defensor del Pueblo, el Contralor General de la República y los cinco Rectores del Consejo Nacional Electoral; todos ellos deben cumplir los requisitos constitucionales y serán sometidos a un procedimiento breve de elección. El desempeño de sus cargos tendrá carácter transitorio, hasta que se produzcan las elecciones generales.

Los Rectores del Consejo Nacional Electoral sanearán el sistema electoral venezolano y harán un nuevo Registro Electoral, que partirá a su vez de una revisión y depuración del sistema de identificación ciudadana.

CUARTO: El Gobierno de Transición designará un Consejo Asesor, con integración amplia y plural, donde se vean representadas las diferentes organizaciones sociales, políticas, gremiales, culturales, religiosas, académicas, estudiantiles y de todos los órdenes de la vida nacional, así como de la diáspora, para disponer de su opinión, tanto para las acciones de emergencia como para las de políticas públicas. El Consejo Asesor podrá constituir los comités sectoriales y regionales que coadyuven a estos objetivos.

Por último:
El Gobierno de Transición y los otros poderes públicos rescatados harán renacer la esperanza contra el reino del miedo, el hambre y la inseguridad, instrumentarán el nacimiento de la nación productiva, libre y solidaria, para poner punto final al imperio de la demagogia populista.
La sociedad civil venezolana y el sector constitucionalista de la Fuerza Armada Nacional deben ser garantes del cambio a producirse de inmediato.
Que Dios bendiga esta hora, tiempo de finalización del régimen del mal, momento de restablecer la democracia y recuperar Venezuela para la vida en libertad.

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