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Se desnudó Maduro

Maduro, con la torpeza de quien está perdido, hizo todo en un día: asesinó, hirió, distribuyó gas «del bueno», disparó perdigones, sacó a los paramilitares, a los colectivos armados reforzados con los presos comunes, puestos en libertad y armados para disparar contra el pueblo

*Por VENAMÉRICA

Acaba de mostrarse tal como es y a cuerpo entero: asesino y hambreador del pueblo, dictador cuyo único objetivo es mantenerse en el poder al precio que sea. El sábado 23 de febrero Maduro tuvo en sus manos escoger su salida, optó por el camino de la violencia y la muerte. Maduro quedó al desnudo. Que se atenga a las consecuencias.

Ya son 20 años cumplidos de una dictadura creciente, de un régimen totalitario que se ha ido enraizando en medio de ese discurso baboso, comunista disfrazado de socialismo del siglo XXI para engañar incautos, con su oferta de redención de los pobres, siendo la realidad que los pobres son hoy más pobres, que el país todo se ha empobrecido en medio de una hambruna y escasez producida intencionalmente, para provocar migración de quienes le adversan y para someter por hambre al pueblo. Es la copia del modelo cubano que se ha propuesto imponer en América Latina: destruir las instituciones, los valores y la economía para reinar en el caos y someter por el estómago.

En dos décadas de atropellos, fuera de Venezuela no se entendía cabalmente lo que allí ocurría. El sábado 23 de febrero el mundo vio a través de la televisión y de las redes sociales lo que ya nosotros conocemos y padecemos. Maduro, con la torpeza de quien está perdido, hizo todo en un día: asesinó, hirió, distribuyó gas “del bueno”, disparó perdigones, sacó a los paramilitares, a los colectivos armados reforzados con los presos comunes, puestos en libertad y armados para disparar contra el pueblo, comandados por Iris Valera, Ministro para asuntos penitenciarios; los colectivos armados y los asesinos liberados se atrevieron a matar a sangre fría; mandaron a asesinar indígenas pemones, impidieron entrar alimentos y medicinas para el pueblo, y quemaron camiones con ayuda humanitaria, incurriendo en el delito de exterminio, tipificado en el artículo 7 del Estatuto de Roma, para aquellos que privan intencionalmente del acceso a alimentos y medicinas a un pueblo. El exterminio es un delito imprescriptible, y al no prescribir, puede ser juzgado en cualquier tiempo y circunstancia.

En atención a lo acontecido, el Presidente de Colombia, Iván Duque, de manera prudente decidió el sábado en la noche cerrar la frontera, mientras el lunes 25 se decidiría a nivel de los Presidentes democráticos del Continente lo que habría que hacer. Por supuesto que desnudo Maduro, nadie habla hoy de diálogo, ni de elecciones inmediatas. Luce más lógico que nunca el camino marcado por el Presidente Guaidó y la Asamblea Nacional: fin de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

Llegamos adonde había que llegar, no se nos puede pedir como pueblo enfrentar sin armas el crimen internacional organizado. Venezuela -y esto lo ha dicho reiteradamente VenAmérica en los últimos dos años- está sometida al crimen internacional organizado, por lo que hoy el cobarde de Maduro no puede ni siquiera optar por huir, ya que está amenazado de muerte, lo asesinarían como a Allende cuando pretendió negociar, ya que Fidel prefirió asesinarlo y tenerlo como héroe “muerto en combate”.

El destino de Maduro es su problema, el nuestro es la libertad y la salud del pueblo. La ayuda humanitaria va, sí o sí. Desde VenAmérica solicitamos, una vez más, el respaldo de la Fuerza Armada a la libertad, y la acción de la coalición internacional.

26 de febrero de 2019  *www.venamerica@org

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