 
{"id":1333,"date":"2020-09-29T23:08:03","date_gmt":"2020-09-29T23:08:03","guid":{"rendered":"http:\/\/venamerica.org\/home\/?p=1333"},"modified":"2020-09-29T23:08:03","modified_gmt":"2020-09-29T23:08:03","slug":"la-onu-y-su-responsabilidad-de-proteger","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/venamerica.org\/home\/la-onu-y-su-responsabilidad-de-proteger\/","title":{"rendered":"La ONU y su \u00abResponsabilidad de Proteger\u00bb"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_1334\" style=\"width: 690px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-1334\" class=\"wp-image-1334 size-full\" src=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/onu_bandera.jpg\" alt=\"\" width=\"680\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/onu_bandera.jpg 680w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/onu_bandera-300x199.jpg 300w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/onu_bandera-350x232.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><p id=\"caption-attachment-1334\" class=\"wp-caption-text\">Foto EFE<\/p><\/div>\n<p>Por\u00a0<strong>Asdr\u00fabal Aguiar<\/strong><\/p>\n<p>El Informe de la ONU sobre Venezuela constata la ejecuci\u00f3n de violaciones graves de derechos humanos y cr\u00edmenes de lesa humanidad como pol\u00edticas de Estado. Cabe recordar que la protecci\u00f3n de las poblaciones bajo riesgo es el desider\u00e1tum normativo de la Carta de San Francisco, desde 1945, a pesar de su secuestro posterior por el principio\u00a0<em>status pro<\/em>\u00a0o soberanista. No por azar se inicia con una frase s\u00f3lo \u00ab\u00fatil\u00bb para los 193 gobernantes de los Estados miembros y con la que \u00e9stos cierran su 75\u00b0 Declaraci\u00f3n conmemorativa, el pasado 16 de septiembre: \u201cNosotros los pueblos\u201d.<\/p>\n<p>La doctrina de la \u201cintervenci\u00f3n democr\u00e1tica\u201d esgrimida por el presidente de Estados Unidos en 2003, antes de su acci\u00f3n militar en Irak, analizada cuidadosamente por Jean d\u2019Aspremont (<em>L\u2019etat non democratique en droit international<\/em>, Par\u00eds, Pedone, 2008), es de antigua data. Su origen revolucionario franc\u00e9s lo anima la idea medieval y escol\u00e1stica de la \u00abcausa justa\u00bb. Sin embargo, no encuentra eco pac\u00edfico en los estudiosos del Derecho internacional. Pero, en correcci\u00f3n de ese camino, mirando el prop\u00f3sito final de la ONU: \u201cLa protecci\u00f3n de las poblaciones en riesgo\u201d como lo explica Roberto Garret\u00f3n, relator de la Organizaci\u00f3n para el Congo, emerge con fuerza la tesis de la \u00abintervenci\u00f3n o injerencia de Humanidad o humanitaria\u00bb que pone el \u00e9nfasis en lo esencial: M\u00e1s all\u00e1 de la ocurrencia de una violaci\u00f3n al principio de la democracia \u2013sin cristalizar a nivel universal y ya cristalizado a nivel interamericano\u2013 cabe atender a las consecuencias, como la violaci\u00f3n generalizada y sistem\u00e1tica de derechos humanos por Estados que, de suyo, no son democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>No ha cedido totalmente, incluso por el apoyo de la Cruz Roja Internacional, el empe\u00f1o en sostener de modo fraudulento y descontextualiz\u00e1ndolo el principio de la No intervenci\u00f3n, usado como nicho de impunidad por el imperio sovi\u00e9tico comunista hasta la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn y prorrogado ahora por sus causahabientes \u00abprogresistas\u00bb. En buena hora el fundador de M\u00e9dicos sin Frontera y canciller franc\u00e9s, Bernard Kouchner, denuncia la \u201cteor\u00eda arcaica de la soberan\u00eda de los Estados, sacralizada en la protecci\u00f3n de matanzas\u201d (R. Garret\u00f3n, \u201cIl concetto de la responsabilit\u00e1 di proteggere\u201d, en\u00a0<em>Dialogo interculturale e diritti umani<\/em>, IIJM, Bologna, 2008, pp. 501 y ss.).<\/p>\n<p>Siguen critic\u00e1ndose, as\u00ed, las intervenciones, a\u00fan las autorizadas por el Consejo de Seguridad en Somalia o en Bosnia o, sin su autorizaci\u00f3n, por la OTAN en Kosovo, arguy\u00e9ndose los resultados pr\u00e1cticos. Pero igual es cierto que, cuando se decide no intervenir como en Rwanda, ocurre lo peor y m\u00e1s dantesco, como la traici\u00f3n por la ONU de sus fundamentos. \u201cLos responsables de que no haya impedido ni detenido el genocidio son, en particular, el Secretario General, la Secretar\u00eda, el Consejo de Seguridad, la Unamir y el conjunto de los Estados miembros\u201d, rese\u00f1a con esc\u00e1ndalo el Informe de la Comisi\u00f3n Independiente que investig\u00f3 dicho crimen de trascendencia internacional en 1994.<\/p>\n<p>Koffi Annam, por lo mismo, en 1999 se pregunta si la intervenci\u00f3n humanitaria es, en realidad, un ataque inaceptable a la soberan\u00eda \u00bfc\u00f3mo deber\u00edamos responder a situaciones con las de Rwanda y Srebrenica, y a las violaciones graves y sistem\u00e1ticas de derechos humanos que transgreden todos los principios de nuestra humanidad com\u00fan?<\/p>\n<p>En el caso de la invasi\u00f3n a Panam\u00e1 (1989) o los de Hait\u00ed (1994) y Sierra Leona (1997), se actu\u00f3 para restablecer gobiernos democr\u00e1ticamente elegidos y conjurar violaciones de derechos humanos. Media en el pen\u00faltimo y como antecedente una autorizaci\u00f3n del gobierno reconocido internacionalmente como leg\u00edtimo, y la del Consejo de Seguridad, a trav\u00e9s de su resoluci\u00f3n 940 de 31 de julio de 1994: \u201cActuando con arreglo al Cap\u00edtulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, autoriza a los Estados Miembros a integrar una fuerza multinacional bajo mando y control unificados y, dentro de ese marco, a recurrir a todos los medios necesarios para facilitar la partida de Hait\u00ed de los dirigentes militares, de conformidad con el Acuerdo de Governors Island, el pronto regreso del Presidente leg\u00edtimamente electo y el restablecimiento de las autoridades leg\u00edtimas del Gobierno de Hait\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Sea lo que fuere, cabe tener presente que, incluso sosteni\u00e9ndose el debate en la doctrina, la norma de orden p\u00fablico internacional que proh\u00edbe el uso de la fuerza se relaciona con supuestos espec\u00edficos, a saber, como atentado contra la integridad [o inviolabilidad] territorial o la independencia pol\u00edtica de un Estado; de donde se colige que una intervenci\u00f3n como la relativa a la protecci\u00f3n humanitaria sin fines de anexi\u00f3n territorial o en un pa\u00eds como Venezuela, carente de toda independencia pol\u00edtica y material, cuyo territorio se encuentra canibalizado y bajo poder fragmentado de actores criminales internos e internacionales, adquiere una legitimidad y legalidad indiscutibles. Deber\u00eda estremecer las conciencias de quienes tienen memoria del Holocausto o de las v\u00edctimas del Cono Sur, as\u00ed oculten todav\u00eda el genocidio cubano o los millones de asesinados por Lenin y Stalin.<\/p>\n<p>Cosa diferente es el debate pol\u00edtico y oportunista al respecto. Otro el de quienes, equivocadamente, reducen la \u00abresponsabilidad de proteger\u00bb o R2P a una acci\u00f3n b\u00e9lica cl\u00e1sica, omitiendo que los modos de actuar en el siglo que avanza no son esos y s\u00ed menos letales.<\/p>\n<p>La ONU ha sido incapaz de asistir a la humanidad en la plenitud de nuestra Primera Guerra Global en curso, la de la pandemia, que deja casi 1 mill\u00f3n de muertos y 32 millones de contaminados por el covid-19 chino. Si no abandona el plano de su abulia diplom\u00e1tica seguir\u00e1 siendo un club de pat\u00f3logos forenses, o el patio de celestinaje de los mayores violadores de derechos humanos en el planeta.<\/p>\n<p><em>https:\/\/www.elnacional.com\/opinion<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por\u00a0Asdr\u00fabal Aguiar El Informe de la ONU sobre Venezuela constata la ejecuci\u00f3n de violaciones graves de derechos humanos y cr\u00edmenes de lesa humanidad como pol\u00edticas de Estado. 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