 
{"id":2463,"date":"2021-05-14T17:17:47","date_gmt":"2021-05-14T17:17:47","guid":{"rendered":"http:\/\/venamerica.org\/home\/?p=2463"},"modified":"2021-05-14T18:27:24","modified_gmt":"2021-05-14T18:27:24","slug":"para-alcanzar-una-vida-nueva-en-chile-primero-hay-que-sortear-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/venamerica.org\/home\/para-alcanzar-una-vida-nueva-en-chile-primero-hay-que-sortear-la-muerte\/","title":{"rendered":"Para alcanzar una vida nueva en Chile primero hay que sortear la muerte"},"content":{"rendered":"<p><em>Entre picos nevados, volcanes y salares, el \u00e1rido altiplano andino sirve de prueba m\u00e1xima para los caminantes venezolanos que intentan llegar desde Bolivia a la so\u00f1ada prosperidad chilena. El campo traviesa lo hacen casi a solas, m\u00e1s a merced que con ayuda de unos \u00abcoyotes\u00bb desalmados. Para quienes logran la meta y entran al pueblito de Colchane, despu\u00e9s de completar la haza\u00f1a de atravesar Am\u00e9rica del Sur, no cesan las dificultades: adem\u00e1s de una hosca recepci\u00f3n y el sometimiento a tr\u00e1mites a veces vejatorios, una ley amenaza ahora con deportarlos. Sus testimonios de valent\u00eda y horror merecen ser conocidos.<\/em><\/p>\n<p>\u2014<strong> Por: ISAYEN HERRERA, JOS\u00c9 FRANCISCO MONTECINO, DANIEL CONTRERAS \/ ArmandoInfo<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>El 28 de enero de 2021, en la noche, Isabel Roa no paraba de llorar en medio del desierto, en el norte de Chile. Iba agarrada de las manos de sus dos hijos varones, de seis y siete a\u00f1os de edad, y tambi\u00e9n llevaba a su mascota, una perrita embarazada, adem\u00e1s de su desconsuelo. A su lado, su esposo intentaba seguirle el paso con el peso de dos maletas y un morral sobre la espalda. No estaban solos. Otros 96 venezolanos iban con ellos, aunque les fueran desconocidos. Una veintena eran mujeres y hombres mayores de 60 a\u00f1os; alrededor de 40, ni\u00f1os.<\/p>\n<p>A las cinco de la tarde de ese d\u00eda, los venezolanos hab\u00edan empezado a cruzar la frontera entre Bolivia y Chile desde el pueblo de Pisiga, en el departamento boliviano de Oruro. No sab\u00edan entonces que estaban por atravesar un punto \u00e1lgido de una de las fronteras m\u00e1s calientes de Am\u00e9rica del Sur, donde el tr\u00e1fico de drogas y el contrabando de carros robados se han hecho fuertes. Tampoco sab\u00edan que estar\u00edan a casi 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar, un altiplano seco y \u00e1rido, escaso tambi\u00e9n de ox\u00edgeno, donde el sol quema y pica en la piel durante el d\u00eda, pero que en las ma\u00f1anas y en las noches se congela con temperaturas bajo cero. El viento revienta en los cuerpos de quienes deciden atravesarlo. Hasta el m\u00e1s sano y joven colapsa por hipotermia o la falta de ox\u00edgeno.<\/p>\n<p>Desconoc\u00edan todo.<\/p>\n<p>Iban guiados por cinco\u00a0<em>coyotes<\/em>: un boliviano y cuatro venezolanos que no pasaban, ninguno, de los 30 a\u00f1os de edad. Caminaban a paso acelerado, tratando de seguir a los gu\u00edas, sin saber d\u00f3nde pisaban. Les cay\u00f3 la noche en medio del desierto.<\/p>\n<p>El llanto de Roa comenz\u00f3 al escuchar que la gente ped\u00eda ayuda en la oscuridad. El grupo iba disminuyendo cuando algunos de sus integrantes ca\u00edan en huecos de la senda en el desierto y no pod\u00edan recobrar el equilibrio a tiempo, como si fuera un juego de descarte. Sus maletas ca\u00edan cuando tropezaban con los cactus, pero deb\u00edan decidir entre perseguir a los\u00a0<em>coyotes<\/em>\u00a0para no perderse o salvar sus pertenencias. Algunos no pod\u00edan respirar en la altura. A esos les venc\u00eda la falta de ox\u00edgeno y ya no pod\u00edan ni pedir ayuda. Se fueron quedando en el camino.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2466 aligncenter\" src=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile2.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"263\" srcset=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile2.jpg 700w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile2-300x113.jpg 300w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile2-350x132.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p>Ella no quer\u00eda soltar a sus hijos en medio de la penumbra. Tem\u00eda perderlos. Los\u00a0<em>coyotes<\/em>\u00a0ni aflojaban el paso ni permit\u00edan que se prendieran celulares o linternas. La orden era simple y terrible: silencio y oscuridad para evitar que la polic\u00eda chilena los viera.<\/p>\n<p>El resto de la familia de Isabel Roa se qued\u00f3 en Per\u00fa: hermanos, sobrinos y su mam\u00e1. A esta \u00faltima -que tiene 58 a\u00f1os y una insuficiencia renal- la pod\u00eda visualizar en las voces de las otras mujeres que formaban parte de su caravana clandestina. Por el temor a que se perdiera en el altiplano andino, la dej\u00f3 en Per\u00fa. Ya una vez instalada en Chile, mandar\u00eda por ella, su hermana y sus sobrinos.<\/p>\n<p>Los quejidos se iban apagando en el camino y no supo m\u00e1s de quienes los profer\u00edan. Los\u00a0<em>coyotes<\/em>\u00a0en su carrera no tuvieron clemencia con los rezagados y los rendidos, a pesar de que estos, como todos los de la incursi\u00f3n, les hab\u00edan pagado 100 d\u00f3lares por cabeza para que los condujeran hasta la tierra prometida: Chile.<\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 21px;\">Iquique o la incertidumbre con salitre<\/span><\/h2>\n<p>La emigraci\u00f3n venezolana no para de caminar desde hace cuatro a\u00f1os. Tampoco de ser noticia. A pie parec\u00eda esforzado, pero factible, alcanzar la vecina Colombia. Y, sin embargo, los venezolanos no se quedaron all\u00ed. Bajan y bajan m\u00e1s al sur. Buscan d\u00f3nde estabilizarse. La pandemia los volvi\u00f3 a movilizar en esta b\u00fasqueda que se torna cada vez m\u00e1s peligrosa.<\/p>\n<p>Caminando ya alcanzan Chile, el pa\u00eds m\u00e1s apartado del Cono Sur, un territorio extenso y aislado por la cordillera de Los Andes, pero que desaf\u00eda a los venezolanos a superar sus barreras orogr\u00e1ficas a cambio de la promesa de un mejor nivel de vida como premio.<\/p>\n<p>Hasta el a\u00f1o 2017, quienes se atrev\u00edan a entrar de forma ilegal a ese pa\u00eds eran bolivianos, colombianos, cubanos y dominicanos. Ahora el tr\u00e1nsito ilegal lo protagonizan los venezolanos, sobre todo. Seg\u00fan datos de la Polic\u00eda de Investigaciones de Chile, en 2019 entraron al pa\u00eds 3.333 venezolanos por pasos informales y, en 2020, otros 12.935. En un a\u00f1o el n\u00famero se cuadruplic\u00f3, no a pesar de la pandemia, sino acicateado por ella.<\/p>\n<p>Para llegar a Santiago de Chile desde Venezuela, tomando buses y atravesando caminos ilegales, los migrantes gastan, en promedio, unos 450 d\u00f3lares americanos. En grupos de Whatsapp y Facebook se ofertan las rutas que deben seguir y los trocheros que se cotizan m\u00e1s baratos. Quienes cruzan, como pioneros o exploradores, avisan a sus pares sobre los caminos que deben evitar y los peligros que habr\u00e1n de enfrentar.<\/p>\n<p>Pero esta gente no llega por goteo y distribuida en los d\u00edas. Puede llegar en aluvi\u00f3n. De hecho, en febrero de este a\u00f1o se vivi\u00f3 una suerte de colapso. La llegada masiva de inmigrantes a la poblaci\u00f3n de Colchane, una comuna en Chile con apenas 1.600 habitantes y un solo dispensario de salud, perturb\u00f3 al pueblo y llam\u00f3 la atenci\u00f3n de todo el pa\u00eds. Ante la llegada masiva de venezolanos, los servicios del poblado se vieron rebasados y los habitantes se asustaron por la llegada. Unos llegaban contagiados, otros con enfermedades cr\u00f3nicas de larga data no atendidas desde hace mucho tiempo; la mayor\u00eda, sin dinero.<\/p>\n<p>Para el momento de ese colapso, Roa ya hab\u00eda dejado Colchane atr\u00e1s. Estaba en Iquique, una ciudad costera en el norte de Chile, al oeste del desierto de Atacama, a 1.758 kil\u00f3metros de distancia de Santiago de Chile, su meta. Precisamente para que la dejaran llegar a la capital cumpl\u00eda una cuarentena en Iquique, junto a su familia.<\/p>\n<p>Recuerda que el 10 de febrero unos funcionarios del gobierno chileno en Iquique empezaron a llamar a las personas que viajaban solas para sacarlas del refugio. Luego se enter\u00f3 de que fueron los primeros deportados del pa\u00eds. Formaron parte del vuelo de las Fuerzas Armadas chilenas en el que unas 138 personas, en su mayor\u00eda migrantes venezolanos, fueron enviados a su pa\u00eds de origen, por incumplir con las leyes migratorias chilenas.<\/p>\n<p>\u00abEstamos en presencia del primer vuelo que sale desde el norte (de Chile) y da cuenta de un proceso de expulsi\u00f3n, en su mayor\u00eda personas que ingresaron de forma clandestina hace menos de tres meses\u00bb, declar\u00f3 en ese momento Rodrigo Delgado, ministro del Interior de Chile.<\/p>\n<p>La deportaci\u00f3n marc\u00f3 un giro extremo de la pol\u00edtica oficial del gobierno de Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era frente a la creciente inmigraci\u00f3n venezolana, que primero llegaba en avi\u00f3n y con alg\u00fan dinero, luego en bus y finalmente, a pie y pobre. Con esa misma degradaci\u00f3n, la recepci\u00f3n oficial fue pasando de la bienvenida cauta al rechazo.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2469 aligncenter\" src=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile3.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"721\" srcset=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile3.jpg 700w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile3-291x300.jpg 291w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile3-350x361.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p>En 2018, el presidente Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era orden\u00f3 la activaci\u00f3n de una\u00a0<em>visa democr\u00e1tica<\/em>, una residencia temporal de un a\u00f1o que pod\u00eda ser renovada por 12 meses m\u00e1s. Pero la pandemia forz\u00f3 la suspensi\u00f3n del tr\u00e1mite. La interrupci\u00f3n no disuadi\u00f3 a muchos migrantes, que decidieron aventurarse de forma ilegal.<\/p>\n<p>En 2019, los migrantes venezolanos residenciados en Chile llegaron a 447.756 personas. En tiempo r\u00e9cord pasaron a representar 30% de la poblaci\u00f3n extranjera registrada. Pero a la vez se convirtieron en la poblaci\u00f3n ilegal m\u00e1s numerosa.<\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 21px;\">Comala, Chile<\/span><\/h2>\n<p>En Chile, el camino desde la frontera a la capital es muy solitario. Para colmo, la poca ayuda que podr\u00eda estar disponible no est\u00e1 al alcance de nadie. Si alguien se detiene a ayudar a los caminantes, el gesto le podr\u00eda salir muy caro. Lo pueden multar, decomisar su autom\u00f3vil y hasta acusarlo de tr\u00e1fico de personas. Es la ley.<\/p>\n<p>Sin embargo, ya dentro de Chile, hay taxistas o due\u00f1os de buses que ofrecen llevar a los migrantes hasta Antofagasta -ciudad portuaria y capital regional en un \u00e1rea minera del desierto de Atacama, al norte de Chile- por 60.000 pesos, unos 86 d\u00f3lares. Los ilegales solo deben llenar unas formas que los hacen pasar por mineros. Por otros 50.000 pesos (71 d\u00f3lares) el avent\u00f3n los lleva hasta Santiago de Chile.<\/p>\n<p>Quienes no tienen dinero y tampoco quieren\u00a0<em>autodenunciarse<\/em>\u00a0\u2013un mecanismo que se usa para admitir la infracci\u00f3n y optar por una exenci\u00f3n para que eval\u00faen el caso individual y regularizar su estatus migratorio- solo caminan, piden cola y pasan semanas durmiendo en calles y carreteras.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2470 aligncenter\" src=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile4.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"721\" srcset=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile4.jpg 700w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile4-291x300.jpg 291w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile4-350x361.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p>Roa y su familia salieron de Venezuela en agosto del a\u00f1o 2018 desde Car\u00fapano, estado Sucre, en el extremo nororiental del pa\u00eds, es decir, el rinc\u00f3n de la geograf\u00eda venezolana m\u00e1s lejano de Chile. La escasez de comida, de medicinas y la hiperinflaci\u00f3n los arrojaron a lo desconocido.<\/p>\n<p>Su objetivo siempre fue llegar a Chile. Pidieron la cita ese a\u00f1o a la embajada chilena, pero nunca tuvo respuesta. Se quedaron en Per\u00fa por un tiempo para tratar de ahorrar dinero. Emprendieron un negocio de comida que no tuvo \u00e9xito. Nunca consiguieron ahorrar y el dinero les alcanzaba para nada m\u00e1s que no fuera pagar alquiler y comprar comida. Pidieron una segunda cita a la embajada de Chile en el a\u00f1o 2019. Tampoco procedi\u00f3. Y lleg\u00f3 la pandemia del Covid-19. Fue cuando optaron por aventurarse de nuevo.<\/p>\n<p>Luego de cinco horas caminando, 15 personas del centenar de expedicionarios de su grupo fueron las que alcanzaron Colchane de noche. Les dio la bienvenida un letrero que proclamaba: \u201cNo queremos m\u00e1s venezolanos\u201d. En la tierra prometida de Chile se registraban para entonces m\u00e1s de 700.000 contagios y 19.000 decesos por Covid, y segu\u00eda fresco el recuerdo de los seis meses del estallido social de 2019-20.<\/p>\n<p>Los reci\u00e9n llegados se refugiaron en una estructura de cuatro paredes sin techo. La familia sac\u00f3 s\u00e1banas y trat\u00f3 de aislarse del fr\u00edo del piso con cartones. Prendieron una fogata y pasaron la noche.<\/p>\n<p>Les exigieron\u00a0<em>autodenunciarse<\/em>. Hab\u00eda que asentar en documentos que entraron de forma ilegal al pa\u00eds. Primero las mujeres con ni\u00f1os, luego los hombres de esos n\u00facleos familiares. Por \u00faltimo, los adultos que viajaban solos. El proceso dur\u00f3 tres d\u00edas y a su t\u00e9rmino fueron por fin trasladados desde Colchane a Iquique para cumplir una cuarentena de 14 d\u00edas en un refugio.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente eran momentos tambi\u00e9n de angustia para los habitantes de Colchane. No se trataba de que un demonio xenof\u00f3bico se hubiera apoderado de todos ellos. Enfrentaban cosas nuevas e inesperadas. Muchos nunca hab\u00edan visto a un venezolano. Los migrantes que hasta entonces sol\u00edan ver eran braceros temporales, en su mayor\u00eda bolivianos y peruanos. Ahora presenciaban una procesi\u00f3n de desarrapados que parec\u00edan espectros; de pronto Colchane se volv\u00eda Comala. Los servicios de salud se desbordaron en su exigua capacidad.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2474 aligncenter\" src=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile5.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"393\" srcset=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile5.jpg 700w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile5-300x168.jpg 300w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile5-350x197.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p>El \u00fanico dispensario de Colchane colaps\u00f3. Pas\u00f3 de atender a 10 pacientes al d\u00eda, a tratar a 20 pacientes, casi siempre venezolanos. Por lo general no pueden respirar, est\u00e1n descompensados o les atormentan las enfermedades cr\u00f3nicas que no se atienden desde hace mucho tiempo y que los rigores del camino han agudizado.<\/p>\n<p>\u201cNo tenemos capacidad para hacer ex\u00e1menes, los medicamentos son limitados. Tampoco tenemos alimentos. Nosotros, los m\u00e9dicos, les damos nuestra comida cuando tenemos. La comunidad de Colchane es muy reducida y no tenemos nada para ayudar\u201d, hace su balance de carencias Luis Froment\u00edn, un m\u00e9dico local.<\/p>\n<p>Froment\u00edn lleva la cuenta: desde febrero, cuando comenz\u00f3 a trabajar en el poblado, le ha tocado lidiar personalmente con tres fallecimientos de caminantes. El primer occiso venezolano para el que tuvo que firmar un acta de defunci\u00f3n fue un hombre de 69 a\u00f1os que ven\u00eda caminando con su esposa y su hijo de 14 a\u00f1os. Les faltaba ox\u00edgeno por la altura y vieron a la polic\u00eda. El hombre corri\u00f3 asustado para evitar una deportaci\u00f3n y sufri\u00f3 un infarto en el desierto. Su familia, por temor, no busc\u00f3 ayuda. Estuvieron escondidos por m\u00e1s de una hora en la oscuridad mientras el hombre agonizaba.<\/p>\n<p>El segundo caso: una mujer de 36 a\u00f1os de edad que migraba con su hija de tres, su hermano de doce y sus padres. La mujer comenz\u00f3 a asfixiarse, se deshidrat\u00f3 y los llamados\u00a0<em>coyotes<\/em>\u00a0no quisieron detener el paso. Sus padres continuaron con la beb\u00e9 de tres a\u00f1os en brazos para sacarla del sitio, mientras que su hermano se qued\u00f3 acompa\u00f1\u00e1ndola hasta que recuperara el aliento. Ning\u00fan\u00a0<em>coyote<\/em>\u00a0volvi\u00f3 para orientarlos. La mujer muri\u00f3 en la espera. \u201cPasaron horas. Hab\u00eda lluvia ese d\u00eda. El ni\u00f1o camin\u00f3 para buscar ayuda y los carabineros fueron a rescatarla, pero ya ten\u00eda varias horas muerta. Seguro la mat\u00f3 la hipotermia\u201d, cuenta el m\u00e9dico.<\/p>\n<p>El tercer muerto tiene menos historia. O Froment\u00edn no la conoce. El cad\u00e1ver lleg\u00f3 el 25 de abril sin identificaci\u00f3n y sin familiares.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2475 aligncenter\" src=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/hile6.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"466\" srcset=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/hile6.jpg 700w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/hile6-300x200.jpg 300w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/hile6-350x233.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 21px;\">Motivos distintos, mismo horror<\/span><\/h2>\n<p>No todos los caminantes siguen un sue\u00f1o de mejores ingresos y mejor nivel de vida. Tambi\u00e9n hay perseguidos pol\u00edticos, militares desertores, y adolescentes que se hicieron adultos deambulando por pa\u00edses de la regi\u00f3n a la buena de Dios.<\/p>\n<p>Albanis Jos\u00e9, por ejemplo, sali\u00f3 de Venezuela a los 17 a\u00f1os de edad. Ya lleva cuatro yendo y viniendo por varios pa\u00edses. Tiene un hijo de un a\u00f1o de edad y la acompa\u00f1a su pareja, un efectivo del Ej\u00e9rcito que desert\u00f3 y hoy trabaja como alba\u00f1il.<\/p>\n<p>Albanis no pudo terminar sus estudios de Comunicaci\u00f3n Social en Venezuela, seg\u00fan cuenta. La hiperinflaci\u00f3n y una crisis familiar, que desemboc\u00f3 en el asesinato de su madre por parte del padre, la hicieron huir a Colombia. Una t\u00eda la dej\u00f3 en la frontera de Apure, en los Llanos de Venezuela, y ella atraves\u00f3 en un bote el r\u00edo Arauca sola, indocumentada y siendo menor de edad. En esas andaba cuando conoci\u00f3 al militar desertor en la ribera colombiana. Reunieron dinero y volvieron a Venezuela, pero qued\u00f3 embarazada y la crisis del pa\u00eds no daba tregua. Retornaron a Colombia por trocha. Pasaron a Ecuador y vivieron una temporada en Per\u00fa hasta que el beb\u00e9 naci\u00f3.<\/p>\n<p>No eran los \u00fanicos venezolanos que necesitaban ayuda y trabajo en Per\u00fa, as\u00ed que continuaron el camino para probar suerte en Bolivia. Empez\u00f3 la pandemia. \u201cTodo se puso horrible. No pod\u00edamos salir y nos gastamos casi todos nuestros ahorros que hab\u00edamos conseguido trabajando con tanto esfuerzo. Est\u00e1bamos muy complicados porque se nos estaba terminando el arriendo y ya no ten\u00edamos qu\u00e9 comer. Por suerte el beb\u00e9 solo tomaba leche\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>As\u00ed que siguieron bajando al sur del continente. En noviembre del a\u00f1o pasado Albanis se arm\u00f3 de valor, abraz\u00f3 a su beb\u00e9, con solo cinco meses de nacido, y entr\u00f3 al desierto boliviano-chileno con su pareja y la ayuda de una mujer colombiana.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2477 aligncenter\" src=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile7.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"466\" srcset=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile7.jpg 700w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile7-300x200.jpg 300w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile7-350x233.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p>Para pasar la frontera camin\u00f3 durante cinco horas, aferrada a su hijo. Con mucho miedo. Ya hab\u00eda presenciado meses atr\u00e1s, tambi\u00e9n como caminante, c\u00f3mo a una mujer se le muri\u00f3 su beb\u00e9 congelado en los brazos despu\u00e9s de dejar Pamplona, en la provincia de Norte de Santander, Colombia. \u201cElla sigui\u00f3 caminando cargando a su beb\u00e9 muerto porque no lo quer\u00eda dejar. Cuando llegamos al primer pueblito ella simplemente cay\u00f3 al piso y ah\u00ed se qued\u00f3. Fue como cuando alguien se desvanece y muere\u201d, rememora.<\/p>\n<p>Pasaron su primera noche chilena en una plaza de Colchane. \u201cYo pensaba que me iba a morir\u201d, dice. Al pueblo hab\u00edan llegado a eso de las dos de la tarde. Al d\u00eda siguiente, ya casi anocheciendo, un se\u00f1or en camioneta les ofreci\u00f3 trasladarlos a Iquique por 30.000 pesos. Como no llevaban efectivo suficiente, pagaron con los dos celulares que ten\u00edan. El hombre desconocido los dej\u00f3 en medio de una carretera a la una de la madrugada.<\/p>\n<p>\u201cEst\u00e1bamos en la nada misma, era todo oscuro y hac\u00eda mucho fr\u00edo. No sab\u00edamos qu\u00e9 hacer e intentamos pasar rodeando el control. Yo llevaba una mochila y a mi beb\u00e9 en el canguro. Atravesamos por un hueco que antes era por donde pasaba el r\u00edo y me ca\u00ed con el beb\u00e9 porque ven\u00eda la polic\u00eda. La mochila que tra\u00eda se me cay\u00f3 y perd\u00ed casi todo\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>En Iquique vivieron dos meses para reunir dinero y ahora se encuentran en Antofagasta.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Antofagasta se puede conocer la historia de Noel, un ex oficial de la marina mercante de 63 a\u00f1os, que sali\u00f3 hace ya tres a\u00f1os de Venezuela. \u201cHicieron volar el pa\u00eds porque la moneda no sirve. El sueldo no lo suben y por la crisis econ\u00f3mica no hay comida \u00bfqu\u00e9 le queda a uno?\u201d, dice.<\/p>\n<p>Noel pas\u00f3 por Colombia, Ecuador, Per\u00fa y Bolivia. No tiene pasaporte y ha transitado de manera ilegal durante los \u00faltimos tres a\u00f1os. No ten\u00eda dinero para pagar trocheros y se aventur\u00f3 a caminar por su cuenta durante siete d\u00edas en el desierto. Recorri\u00f3 un total de 158 kil\u00f3metros a pie. \u201cFueron siete d\u00edas de caminata, a veces solo o con gente que me encontraba en el camino. Algunos se regresaban porque no aguantaban el clima\u201d, sigue relatando. \u201cEl d\u00eda que ven\u00eda desde Bolivia, a una muchacha venezolana se le murieron sus dos ni\u00f1as y ella se pic\u00f3 las venas porque no aguant\u00f3 la pena. Hay mucho riesgo al cruzar porque est\u00e1n el fr\u00edo, el hambre y la falta de ox\u00edgeno, que son cosas a la que no estamos acostumbrados\u201d. Noel se dedica a vender chupetas a los transe\u00fantes de Antofagasta para poder pagar cada d\u00eda de alojamiento en un albergue.<\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 21px;\">La cruzada de los ni\u00f1os<\/span><\/h2>\n<p>A estos peligros propios de historias de caballer\u00eda, que desalentar\u00edan hasta al m\u00e1s osado, se enfrentan miles de ni\u00f1os caminantes. Se calcula que, de septiembre de 2020 a febrero de 2021, 3.500 ni\u00f1os entraron a Chile por los pasos irregulares del altiplano. La mayor\u00eda eran venezolanos. Entre ellos se cuentan 32 menores de edad, adolescentes casi, que llegaron solos.<\/p>\n<p>Los casos de los ni\u00f1os sin acompa\u00f1antes est\u00e1n a cargo de la jueza de familia de Iquique, Olga Troncoso. Logr\u00f3 reunificar a 18 de ellos con sus padres, que ya viv\u00edan en Chile. Otros 13 estaban solos en el pa\u00eds. Por miedo se fugaron y a\u00fan los buscan.\u00a0\u00a0Una sola adolescente, sin familia, permanece esperando en un albergue.<\/p>\n<p>\u201cYo siento con estos ni\u00f1os que su vida se paraliz\u00f3, se suspendi\u00f3, es un par\u00e9ntesis. Tienen dos o tres a\u00f1os que ya no tienen vida, ya no est\u00e1n en el colegio, ya no est\u00e1n bajo el cuidado de sus pap\u00e1s. Tuvieron que ser adultos de un d\u00eda a otro y se sienten adultos, pero caminan por la calle con temor\u201d, dice la jueza.<\/p>\n<p>En Chile, estos adolescentes tienen un trato diferente. No se les carga un delito por entrar sin papeles o por trochas. Se les da albergue, una identificaci\u00f3n y se trata de ubicar a un familiar en el pa\u00eds. \u201cTenemos que reconstruir vidas completas y prepararlos para una vida independiente\u201d, promete Troncoso.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2478 aligncenter\" src=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile8.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"466\" srcset=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile8.jpg 700w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile8-300x200.jpg 300w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile8-350x233.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p>La benevolencia tiene un l\u00edmite. El 20 de abril se promulg\u00f3 una nueva Ley de Migraciones. Esta normativa establece que los migrantes que ingresaron con pasaporte o tarjeta de identidad antes del 18 de marzo de 2020 pueden obtener una visa. Pero los migrantes que ingresaron a Chile por pasos no habilitados tienen un plazo de 180 d\u00edas para salir del pa\u00eds y acudir a un consulado chileno en el exterior para solicitar una visa. Se dio comienzo a las deportaciones.<\/p>\n<p>La meta es deportar a 1.500 extranjeros durante este a\u00f1o. Para cumplir con esa previsi\u00f3n, el gobierno arrend\u00f3 aviones comerciales para 15 vuelos. Seg\u00fan datos del Ministerio del Interior, en lo que va de 2021, Chile ya expuls\u00f3 a 200 migrantes en aviones de la Fuerza A\u00e9rea.<\/p>\n<p>Defensores y abogados empezaron a denunciar desde mediados de abril que las autoridades est\u00e1n buscando a los migrantes que entraron por pasos no habilitados a Chile. Los buscan en sus casas los d\u00edas viernes para que no puedan apelar la decisi\u00f3n durante el fin de semana, cuando los tribunales no trabajan.<\/p>\n<p>El viernes 23 de abril la Polic\u00eda de Investigaciones acudi\u00f3 a un hogar de Iquique\u00a0 en la madrugada. Gritaron, golpearon puertas y ventanas para buscar a una mujer que entr\u00f3 por una trocha en febrero. Ten\u00edan una orden de expulsi\u00f3n. \u201cA mi hermana se la llevaron detenida a las 2:30 de la madrugada. A\u00fan no sabemos si ha comido, si tiene agua. Ella solamente se fue con una sola muda de ropa, no tiene familia en Venezuela. Ya apelamos su caso, pero como los tribunales no atienden los domingos no pueden dar respuesta\u201d, denunci\u00f3 su hermano, Michael.<\/p>\n<p>El domingo 25 de abril, la hermana de Michael fue expulsada del pa\u00eds junto a otros 55 extranjeros desde el aeropuerto de Iquique. Se trataba principalmente de personas de origen venezolano, quienes hab\u00edan entrado a Chile de manera irregular o por pasos no habilitados. Se present\u00f3 un recurso de amparo para detener la expulsi\u00f3n, pero el fallo a su favor lleg\u00f3 muy tarde, cuando el avi\u00f3n con destino a Caracas ya hab\u00eda despegado.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2479 aligncenter\" src=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile9.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"466\" srcset=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile9.jpg 700w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile9-300x200.jpg 300w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/chile9-350x233.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/p>\n<p><em>*Esta historia es resultado de una cobertura colaborativa entre Armando.info y El Mercurio de Antofagasta. Cristian Ascencio y Daniel Contreras contribuyeron desde Antofagasta y Jos\u00e9 Francisco Montecino desde Santiago de Chile.<\/em><\/p>\n<p><strong>Necesitamos de tu ayuda<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Este reportaje est\u00e1 sujeto a las normativas sobre propiedad intelectual y derechos de autor. Te invitamos a que compartas este correo, pero si deseas republicar, es necesario nos consultes previamente.<\/li>\n<li>Hazte miembro de ArmandoInfo. Estamos creando una red de ciudadanos interesados en defender la democracia ejerciendo su derecho a estar informados.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre picos nevados, volcanes y salares, el \u00e1rido altiplano andino sirve de prueba m\u00e1xima para los caminantes venezolanos que intentan llegar desde Bolivia a la so\u00f1ada prosperidad chilena. 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