 
{"id":3097,"date":"2021-12-22T20:07:25","date_gmt":"2021-12-22T20:07:25","guid":{"rendered":"http:\/\/venamerica.org\/home\/?p=3097"},"modified":"2021-12-22T20:07:25","modified_gmt":"2021-12-22T20:07:25","slug":"el-otro-pais","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/venamerica.org\/home\/el-otro-pais\/","title":{"rendered":"El otro pa\u00eds"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_3099\" style=\"width: 710px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-3099\" class=\"size-full wp-image-3099\" src=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/campus_ucab.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/campus_ucab.jpg 700w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/campus_ucab-300x200.jpg 300w, https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/campus_ucab-350x234.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><p id=\"caption-attachment-3099\" class=\"wp-caption-text\">Foto: elucabista.com<\/p><\/div>\n<p>*Por: Antonio Jos\u00e9 Rosales B.*<br \/>\n(Ejecutivo caraque\u00f1o, oriundo de Carache).<\/p>\n<p>Ayer Dios me dio la oportunidad de visitar otro pa\u00eds sin necesidad de pasar por Extranjer\u00eda, sin necesidad de pasaporte para la salida, tampoco para la entrada de regreso a Caracas. Ese pa\u00eds se llama UCAB, ubicado -al igual que el Estado Vaticano en Italia- en el coraz\u00f3n de otro pa\u00eds llamado Venezuela. No conoc\u00eda las instalaciones de la Universidad Cat\u00f3lica Andr\u00e9s Bello y en una diligencia particular tuve que trasladarme hasta all\u00e1 y pasar un par de horas en un lugar que es digno de ser visitado.<\/p>\n<p>La primera buena impresi\u00f3n la recibes al ingresar por la extraordinaria amabilidad -poco com\u00fan en otros pa\u00edses vecinos- de los funcionarios de inmigraci\u00f3n, quienes tienen la labor nada grata de asegurarse de que no eres un inmigrante indeseado. Pasado por este r\u00e1pido control, lo siguiente es transitar por rutas impecablemente limpias y bien mantenidas, rodeadas de jardines y de \u00e1rboles sin ni siquiera las hojas de un \u00e1rbol en el suelo, cosa dif\u00edcil de creer, para luego llegar a los sitios previstos para estacionar, con todas sus \u00e1reas perfectamente limpias y bien delimitadas.<\/p>\n<p>Mi visita solo se limit\u00f3 al espectacular edificio de la biblioteca central, denominado \u201cCentro Cultural Padre Carlos Guillermo Plaza, s.j.\u201d, dise\u00f1ado por los arquitectos Oscar Capiello y Francisco Pimentel, puesto en servicio ayer\u2026.perd\u00f3n, puesto en funcionamiento el 22 de mayo de 2013. Este edificio pareciera que est\u00e1 reci\u00e9n estrenado y si yo hubiera tenido que asignarle un nombre lo habr\u00eda bautizado \u201cTransparencia\u201d. Desde cualquier parte en que te ubiques, puedes ver el otro extremo y, lo m\u00e1s impresionante, la verde monta\u00f1a, los jardines o los otros bellos edificios de la misma universidad, especialmente el edificio cuya fachada es una colmena; las colmenas donde \u201cse trabaja duro para disfrutar de las mieles provenientes del esfuerzo\u201d (frase colocada en una placa a la entrada del edificio de las aulas). Todas las oficinas son de vidrio, mantenidas a tal nivel de pulcritud que a veces no es f\u00e1cil percatarse de que tienes una pared transparente frente a ti, con pisos tan brillantes que reflejan la generosa iluminaci\u00f3n. \u00a1Ni hablar de una mancha en el piso o de un papel en el suelo! Al principio pens\u00e9 que esas instalaciones seguramente tendr\u00edan un ej\u00e9rcito de personal para el mantenimiento, pero no vi ning\u00fan batall\u00f3n por ninguna parte, salvo uno que otro empleado que por supuesto estaba dando vueltas por all\u00ed pendiente de la limpieza.<\/p>\n<p>Todos los empleados, absolutamente todos, desde quien ocupa el cargo de director hasta el m\u00e1s humilde de los trabajadores, impecablemente vestidos -que en ning\u00fan caso es sin\u00f3nimo de lujosamente trajeados-, amables, con una sonrisa permanente, atentos para ayudarte en tu m\u00e1s m\u00ednima necesidad que ellos anticipan adelant\u00e1ndose a una posible interrogante de tu parte. Me informaron que la mayor\u00eda de esos trabajadores viven en las ciudades fronterizas del vecino pa\u00eds: Ant\u00edmano, Mamera y Carapita. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n un sal\u00f3n dedicado para actividades infantiles, cuyo fin es atender a ni\u00f1os residentes de esas ciudades vecinas e hijos de trabajadores, quienes participan en programas educativos gratuitos, patrocinados por la UCAB. Los muebles y enseres en este sal\u00f3n, al igual que en el resto de las instalaciones, parec\u00edan reci\u00e9n comprados, a pesar del uso que seguramente le dan los ni\u00f1os sobre los cuales me inform\u00e9 que \u201c\u2026son los ni\u00f1os m\u00e1s educados que han pasado por aqu\u00ed\u201d. Por un instante pens\u00e9 que esos muebles eran usados por ni\u00f1os de otra galaxia, pero record\u00e9 que ya me hab\u00edan informado que los usaban los ni\u00f1os venezolanos.<\/p>\n<p>Mi visita me hizo recordar el antiguo Metro de Caracas, en sus inicios presidido por el Dr. Gonz\u00e1lez Lander, porque tambi\u00e9n el metro era otra ciudad construida debajo de la ciudad capital. Bajar por una escalera para entrar al metro, era como pasar de un pa\u00eds a otro. Hace a\u00f1os, muchos a\u00f1os, el metro fue nacionalizado y ya est\u00e1 incorporado al pa\u00eds Venezuela; ya no es un sitio para visitar.<\/p>\n<p>En ese pa\u00eds llamado UCAB conviven muchos tipos de gente: estudiantes de alto poder adquisitivo, otros no tanto; profesores y trabajadores provenientes de todos los sectores socio econ\u00f3micos del vecino pa\u00eds y, por supuesto, las autoridades encargadas de la buena marcha de ese magn\u00edfico pa\u00eds. Autoridades que por ninguna parte logr\u00e9 verlas, pero que sin duda est\u00e1n por all\u00ed haciendo lo que tienen que hacer: dirigir la instituci\u00f3n, velar por el cumplimiento de las normas, administrar eficientemente los recursos, dejando que cada quien haga su trabajo. Las autoridades no se ven, pero lo importante es que por doquier se ve su obra: una instituci\u00f3n digna de los habitantes del pa\u00eds vecino -Venezuela-, quienes en la b\u00fasqueda de la excelencia para sus hijos, los mandan a cursar estudios en esa instituci\u00f3n para garantizarles un futuro digno de todo ser humano.<\/p>\n<p>Por momentos quise ser adolescente para tener la oportunidad de estudiar en esa universidad y sent\u00ed envidia bonita de aquellos trabajadores que a diario seguramente van felices a su hermoso sitio de trabajo.<\/p>\n<p>Al cabo de un par de horas, ya de regreso a Caracas, en el camino de retorno no hac\u00eda m\u00e1s que pensar: \u00bfpor qu\u00e9, si todas, absolutamente todas las personas que hacen vida en la UCAB son del pa\u00eds vecino, en este las cosas no funcionan como all\u00ed?<\/p>\n<p>Para m\u00ed, la respuesta es una sola: el pa\u00eds vecino necesita unas autoridades que, invisibles, hagan su trabajo y dejen a sus habitantes hacer el suyo, porque el recurso humano ya lo tiene: los venezolanos, los mismos que, independientemente de d\u00f3nde viven y de su condici\u00f3n socioecon\u00f3mica, est\u00e1n perfectamente preparados y educados para desempe\u00f1arse al m\u00e1ximo nivel de eficiencia y que saben comportarse como ciudadanos ejemplares cuando el medio en que se desempe\u00f1an as\u00ed lo exige. Y esos venezolanos provenimos de las instituciones educativas de alt\u00edsimo nivel que, como la UCAB -me refiero a la UCV, ULA, LUZ, UDO, Universidad de Carabobo, Universidad Centro Occidental, etc.- formaron en el pasado excelentes profesionales y que si hoy no est\u00e1n haci\u00e9ndolo como antes es porque las han estrangulado quit\u00e1ndoles el indispensable ox\u00edgeno presupuestario porque no se han plegado al pensamiento \u00fanico que se ha pretendido instaurar en este otro pa\u00eds, el mal llamado por algunos el de la felicidad infinita.<\/p>\n<p>Cu\u00e1n feliz me sent\u00ed en esa corta gira y cu\u00e1nta esperanza renaci\u00f3 en mi al pensar que tenemos mares, r\u00edos, monta\u00f1as, llanos y lo m\u00e1s importante: tenemos al venezolano que sabe c\u00f3mo actuar y c\u00f3mo comportarse, que es merecedor del mejor pa\u00eds del mundo y que, lamentablemente, lo \u00fanico que nos falta son los directores de la orquesta, los l\u00edderes que pongan al lado sus intereses personales para dedicarse genuinamente a la recuperaci\u00f3n de lo que fue Venezuela, disfrutada a plenitud por quienes ya tenemos el sol a nuestras espaldas pero que volver\u00e1 a ser mejor que antes, quiera Dios m\u00e1s temprano que tarde, porque en ese pa\u00eds vecino se est\u00e1n formando los j\u00f3venes que tendr\u00e1n a su cargo la inmensa responsabilidad de reconstruir al pa\u00eds vecino llamado Venezuela.<\/p>\n<p>*Caracas, 15 de diciembre de 2021.*<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>*Por: Antonio Jos\u00e9 Rosales B.* (Ejecutivo caraque\u00f1o, oriundo de Carache). 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