 
{"id":458,"date":"2020-06-09T17:17:50","date_gmt":"2020-06-09T17:17:50","guid":{"rendered":"http:\/\/venamerica.org\/home\/?p=458"},"modified":"2020-06-09T17:19:18","modified_gmt":"2020-06-09T17:19:18","slug":"armando-rojas-guardia-no-podremos-subsistir-como-especie-sin-esa-compasion-solidaridad-y-cooperacion-que-la-situacion-nos-invita-a-reconocer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/venamerica.org\/home\/armando-rojas-guardia-no-podremos-subsistir-como-especie-sin-esa-compasion-solidaridad-y-cooperacion-que-la-situacion-nos-invita-a-reconocer\/","title":{"rendered":"Armando Rojas Guardia:\u00a0\u00abNo podremos subsistir como especie sin esa compasi\u00f3n, solidaridad y cooperaci\u00f3n que la situaci\u00f3n nos invita a reconocer\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>7 junio, 2020<\/p>\n<p>Continuamos este seriado de entrevistas que, en medio de la pandemia mundial, quisimos proponer desde la Revista SIC para invitar a pensar en lo m\u00e1s elemental y significativo de la vida. Eso que se hace presente con especial \u00e9nfasis en momentos de mayor dificultad como los que hoy enfrenta la humanidad.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n tuvimos la oportunidad de conocer la visi\u00f3n del escritor, poeta, ensayista y fil\u00f3sofo Armando Rojas Guardia, una de las voces fundamentales de la l\u00edrica venezolana contempor\u00e1nea. Entre 1967 y 1973 fue estudiante jesuita y luego integrante de la Comunidad de Solentiname (Nicaragua) dirigida por sacerdote Ernesto Cardenal. Curs\u00f3 estudios de Filosof\u00eda en la Universidad Cat\u00f3lica Andr\u00e9s Bello (Caracas-Venezuela), en la Universidad Javeriana (Bogot\u00e1-Colombia) y en la Universidad de Friburgo (Suiza), y se ha desempe\u00f1ado como editor, investigador y profesor. Adem\u00e1s, es individuo de n\u00famero de la Academia Venezolana de la Lengua.<\/p>\n<p>Principalmente, fueron tres las l\u00edneas abordadas durante esta entrevista con tono reflexivo. Primero, el tema de la oraci\u00f3n, de rezar, tanto en el creyente como en el no-creyente. Segundo, la solidaridad. Tercero, el papel de los cristianos ante esta situaci\u00f3n. Y, por \u00faltimo, aprovechando la experticia del entrevistado, se le consult\u00f3 por la poes\u00eda y c\u00f3mo se entiende en medio de un contexto de adversidad.<\/p>\n<p>Estas situaciones borde que vive la humanidad, nos llevan a todos (de una forma u otra, creyentes o no) a encontrarnos \u00edntimamente con nuestras preguntas m\u00e1s trascendentales\u2026 el Cardenal Carlo Mar\u00eda Martini s.j. y Umberto Eco, alguna vez reflexionaron epistolarmente sobre ello, y hoy quisiera abordar este tema: \u00bfEn qu\u00e9 consiste la oraci\u00f3n del que no cree? \u00bfY en qu\u00e9 consiste la oraci\u00f3n del que cree?<\/p>\n<p>En la Biblia no hay desarrollados, ni siquiera embrionariamente, como en el hinduismo y en el budismo, un sistema ni un m\u00e9todo para acceder, a trav\u00e9s de ellos, al contacto con lo divino. No existe, perfilada, una metodolog\u00eda meditativa. Nada hay en la Biblia algo que se parezca al yoga. En ella s\u00f3lo existe, explayada hasta la exhaustividad, esta convicci\u00f3n: el hombre puede y debe dialogar con Dios. Cuando se encuentran y entrecruzan el hablar de Dios y el hablar humano estamos en presencia de la oraci\u00f3n. Santa Teresa de \u00c1vila, fiel a esta tradici\u00f3n, defini\u00f3 la plegaria de este modo: \u201cConversaci\u00f3n de amor con quien sabemos nos ama\u201d. En tal conversaci\u00f3n el hombre puede, y debe, decirle a Dios absolutamente todo lo que experimenta: su bienestar existencial, pero tambi\u00e9n su desgracia; su alegr\u00eda desbordante por el hecho de vivir, pero tambi\u00e9n su desesperanza e incluso su desesperaci\u00f3n; su gratitud, pero tambi\u00e9n su rabia, aunque esa rabia est\u00e9 dirigida a Dios mismo. Puede, y debe, expresarle a Dios lo que cree, pero tambi\u00e9n lo que no cree: sus convicciones \u00edntimas, la osatura axiol\u00f3gica que sostiene la vida de su conciencia, pero igualmente sus insondables preguntas, aquellas para las que no ha encontrado respuestas; sus afirmaciones radicales, pero tambi\u00e9n sus dudas, hasta las m\u00e1s devoradoras, ag\u00f3nicas y atroces.<\/p>\n<p>Esta es la oraci\u00f3n del creyente, dentro de la cual lo que cuenta y prevalece es la honestidad, una honestidad absoluta cimentada en la confianza. El creyente sabe \u2013en eso consiste la fe- que Dios es fiel, es la lealtad misma; por eso puede dec\u00edrselo todo, sin esconder ning\u00fan secreto \u00edntimo, sin reprimirlo. A veces contra las apariencias el \u201cAbb\u00e1\u201d que nos revel\u00f3 Jes\u00fas no le dar\u00e1 una piedra si le pide pan: con \u00e9l, con ese misterio inefable que llamamos Dios, no se entra en una relaci\u00f3n contabilizada, meritocr\u00e1tica: su acogida excede siempre nuestras demandas, las cuestiona, las relativiza, las sit\u00faa en un marco que las sobrepasa y nos la devuelve otras, distintas, ya irreconocibles a fuerza de trascenderse a s\u00ed mismas.<\/p>\n<p>En este tiempo de pandemias y calamidades colectivas, conviene recordar la oraci\u00f3n mod\u00e9lica de los grandes creyentes, por ejemplo, la de Job: su ag\u00f3nica requisitoria, su demanda sufriente, terminan en una epifan\u00eda teof\u00e1nica en la que Dios se muestra como lo que es y siempre fue: el misterio absoluto, impredecible, que est\u00e1 literalmente enamorado del universo que cre\u00f3; y, en ese sentido, invita al hombre doliente a tomar conciencia de que justo al lado de su padecimiento el sol sigue brillando, los \u00e1rboles no dejan de florecer y los p\u00e1jaros contin\u00faan cantando: el dolor no desmiente la belleza del mundo, en medio del sufrimiento la hermosura c\u00f3smica permanece intacta.<\/p>\n<p>Trat\u00e1ndose del no-creyente no podemos hablar, con propiedad, de la oraci\u00f3n. Falta en este caso el espec\u00edfico talante existencial del di\u00e1logo, de la interlocuci\u00f3n con un T\u00fa que escucha, acoge y responde. Aunque en el no-creyente puede darse una oraci\u00f3n impl\u00edcita: esos ratos de meditaci\u00f3n profunda, de autopresencia, de conexi\u00f3n reflexiva y emocional consigo mismo; esos momentos de contemplaci\u00f3n pura, desinteresada, dentro de los cuales el psiquismo paladea otro pentagrama de m\u00fasica interior; instantes en los que se est\u00e1 radicalmente solo y se saborea el vino del esp\u00edritu sin mezcla, sin ning\u00fan tipo de aditamentos. En tales minutos el no-creyente se abre al misterio que anida en su propio coraz\u00f3n. Aun sin propon\u00e9rselo de manera consciente, aun sin saberlo, impl\u00edcitamente roza la presencia de Dios.<\/p>\n<p>Boccaccio comienza su novela Decameron (publicada en 1352 precisamente saliendo de la Peste Bub\u00f3nica que asol\u00f3 Italia) con esta frase: \u00abHumano es apiadarse de los afligidos\u00bb. \u00bfLuego de esta pandemia, la humanidad ser\u00e1 m\u00e1s solidaria? \u00bfHabremos aprendido la lecci\u00f3n?<\/p>\n<p>Casi 2.500 millones de seres humanos se han encerrado en sus casas para evitar el contagio. Hay 2.000 millones que carecen de agua potable y 4.200 millones sin servicios sanitarios. Son 1.600 millones los que habitan en espacios insuficientes y precarios; de \u00e9stos, 1000 millones malviven en la calle o en cub\u00edculos improvisados. No es posible para ellos lavarse las manos y mantener la distancia social. Las dos terceras partes de la humanidad no est\u00e1n confinadas y ser\u00e1n las \u00faltimas en recibir medicamentos y vacunas, cuando existan. La pandemia, y sus terribles secuelas sanitarias y, sobre todo econ\u00f3micas,\u00a0 afectan y afectar\u00e1n de manera radical a los m\u00e1s necesitados y vulnerables. Algunos afirman que se trata de una crisis civilizatoria y que el modelo mercantilista y capitalista est\u00e1 siendo cuestionado por los hechos; otros, por el contrario, postulan que lo que prevalecer\u00e1 ser\u00e1 un centralismo autoritario, cuyo control ac\u00e9rrimo de las vidas individuales se llevar\u00e1 a cabo con refinamientos tecnol\u00f3gicos nunca vistos antes. Lo que parece cierto es que estamos ante una interpelaci\u00f3n f\u00e1ctica, con toda la connotaci\u00f3n moral que encierra la palabra interpelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Siendo cristiano, apuesto por un realismo esperanzado. El coraz\u00f3n del hombre puede ser, y lo es muchas veces, tenebroso, capaz de malignidad y de acciones perversas y oprobiosas. Pero, si, como lo escribi\u00f3 lapidariamente Pascal, \u201cel hombre supera infinitamente al hombre\u201d, la condici\u00f3n humana esconde tesoros inagotables de bondad, de altruismo y de autodonaci\u00f3n amorosa. El Esp\u00edritu de Dios, que \u201cha sido derramado sobre toda carne\u201d desde la Resurrrecci\u00f3n de Cristo, trabaja desde adentro esa condici\u00f3n suscitando compasi\u00f3n, solidaridad y cooperaci\u00f3n. Contra toda apariencia, lo que cifra el acontecimiento personal encarnado en\u00a0 Jes\u00fas de Nazareth viene a decirnos que el hombre es capaz de Dios. Nada menos. Por eso, aunque no dejo de tener presente la casi incre\u00edble fatalidad inercial que nos hace acostumbrarnos al mal, y a lo peor de nosotros, mi fe religiosa me convoca a confiar en la posibilidad cierta de que, asumiendo hasta el fondo la interpelaci\u00f3n que la pandemia significa, caigamos en la cuenta de que no podremos subsistir como especie sin esa compasi\u00f3n, solidaridad y cooperaci\u00f3n que la situaci\u00f3n nos invita a reconocer, no s\u00f3lo como necesarias, sino tambi\u00e9n como plausibles.<\/p>\n<p>No pocas han sido las pestes que han azotado a la humanidad y han cambiado el rostro de la vida de los seres humanos, su comportamiento social\u2026 Pero sobre todo destaca la conducta de los cristianos ante estas circunstancias. En 1591, Luis de Gonzaga se echa encima a aquel enfermo grav\u00edsimo que se encuentra tirado en la calle y lo lleva hasta el hospital, contagi\u00e1ndose del tifo que lo matar\u00eda. \u00bfQu\u00e9 significa para el cristiano de hoy echarnos al hombro a ese enfermo?<\/p>\n<p>Ni el templo ni el culto son los lugares de acceso a la Divinidad. El templo como \u201ccasa de Dios\u201d no es una noci\u00f3n cristiana, como ya lo sab\u00eda Lutero en el siglo XVI. Para el cristianismo, a Dios se lo encuentra de verdad en los espacios perif\u00e9ricos y marginales, aquellos que m\u00e1s incisivamente nos interpelan y descentran, aquellos que m\u00e1s nos obligan a salir, en aut\u00e9ntico \u00e9xodo, hacia las afueras del Yo, hacia la intemperie \u00e9tica que significa la acogida radical del Otro: el pobre, la v\u00edctima, el pecador, el hereje (es decir, el que no comparte mi l\u00e9xico mental), el impuro, el desheredado, el hu\u00e9rfano, el enemigo\u2026 Nadie celebra un \u00e1gape cristiano si no invita a \u00e9l, simb\u00f3lica y realmente, al excluido,\u00a0 al que vive en el extrarradio de la t\u00f3pica convencional. Es la heterotop\u00eda evang\u00e9lica. De manera que \u201ccargar al enfermo\u201d, como hizo Luis Gonzaga,\u00a0 es el gesto cristiano qu\u00edmicamente puro. \u201cDefendi\u00f3 la causa del pobre y del indigente: \u00bfno es eso conocerme?, dice Yahv\u00e9\u201d (Jer 22, 16).<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se entiende todo este revuelo desde la poes\u00eda?<\/p>\n<p>La poes\u00eda es pensamiento anal\u00f3gico y simb\u00f3lico estructurado r\u00edtmicamente. Es pensamiento anal\u00f3gico porque su principal veh\u00edculo expresivo lo constituye la met\u00e1fora. Y el postulado ontol\u00f3gico que est\u00e1 detr\u00e1s de la analog\u00eda metaf\u00f3rica es que el Todo del universo viene a ser esencialmente org\u00e1nico: todo est\u00e1 entrelazado, todo lo que existe, tanto en el macrocosmos como en el microcosmos, en el reino mineral, vegetal, animal y humano, en lo supraceleste y en el abismo, est\u00e1 vinculado entre s\u00ed de un modo radical. Por eso mismo la poes\u00eda nos devuelve el sentido c\u00f3smico de la existencia. Esta pandemia que padecemos nos hace vislumbrar el espanto, y tambi\u00e9n, por momentos, el gozo, de sabernos integrados a magnitudes que existen m\u00e1s all\u00e1 de nuestro parcelamiento individual, del confinamiento privado donde usualmente se desarrolla nuestra vida mental. De pronto, nuestra suficiencia hipertrofiadamente autoconsciente de hombres y mujeres occidentales tiembla ante el roce f\u00edsico, inesperado, de un orden natural que nos sobrepasa, nos ignora y nos amenaza.<\/p>\n<p>*Magister en Estudios Pol\u00edticos y de Gobierno. Miembro del Consejo de Redacci\u00f3n de SIC.<\/p>\n<p>Juan Salvador P\u00e9rez<\/p>\n<p>RevistaSIC 07\/04\/2020 <a href=\"https:\/\/revistasic.gumilla.org\/2020\/35691\/?fbclid=IwAR0BA-6S56OCQuqnE0b8TeHWqMQhM969eC613dx5Lwmvvv6IXrpoHxlM2kI\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/revistasic.gumilla.org\/2020\/35691\/?fbclid=IwAR0BA-6S56OCQuqnE0b8TeHWqMQhM969eC613dx5Lwmvvv6IXrpoHxlM2kI<\/a><\/p>\n<p>Tomado de <a href=\"https:\/\/reportecatolicolaico.com\/2020\/06\/armando-rojas-guardia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/reportecatolicolaico.com\/2020\/06\/armando-rojas-guardia<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>7 junio, 2020 Continuamos este seriado de entrevistas que, en medio de la pandemia mundial, quisimos proponer desde la Revista SIC para invitar a pensar en lo m\u00e1s elemental y significativo de la vida. 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