 
{"id":5481,"date":"2025-01-03T00:13:12","date_gmt":"2025-01-03T00:13:12","guid":{"rendered":"https:\/\/venamerica.org\/home\/?p=5481"},"modified":"2025-01-27T21:45:29","modified_gmt":"2025-01-27T21:45:29","slug":"las-revoluciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/venamerica.org\/home\/las-revoluciones\/","title":{"rendered":"Las revoluciones"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1974 aligncenter\" src=\"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/diario-venam.jpg\" alt=\"\" width=\"578\" height=\"116\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Neuro Villalobos*<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18px;\">Las revoluciones positivas transforman sin violencia; las sociales suelen imponer con fuerza, limitando libertades, como el fallido \u00abSocialismo del siglo XXI\u00bb<\/span><\/strong><\/p>\n<p><em>Mientras la vejez f\u00edsica acusa s\u00edntomas indudables -canas, temblores y arrugas- la vejez pol\u00edtica es cosa que no advierten quienes la padecen. Walter Montenegro.<\/em><\/p>\n<p>No toda revoluci\u00f3n, en t\u00e9rminos generales, es mala. La revoluci\u00f3n del conocimiento y de los procesos de ense\u00f1anza y del aprendizaje, por ejemplo, han aportado innumerables cosas favorables para el desarrollo de la humanidad y de las personas en forma individual, al extremo que hoy se habla de la sociedad del conocimiento. De all\u00ed la ineludible revoluci\u00f3n educativa en todos sus niveles y modalidades que a\u00fan est\u00e1 pendiente en varios pa\u00edses.<\/p>\n<p>Es decir, las revoluciones entendidas como cambios y transformaciones positivas en las instituciones que facilitan el funcionamiento de los pa\u00edses, pueden ser evolutivas o revolucionarias, seg\u00fan se utilice en mayor o menor grado la fuerza o la violencia para lograrlos.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n Shakesperiana de que \u201cel mundo est\u00e1 desquiciado! \u00a1Vaya faena, haber nacido yo para tener que arreglarlo!\u201d parece ser el dilema que se han planteado los delirantes \u201crevolucionarios\u201d del mundo en su obsesiva lucha contra el imperialismo capitalista, sin percatarse que el ser humano, por regla general, es permeable a los cambios, m\u00e1s a\u00fan si \u00e9stos se plantean de manera clara, precisa, y se derivan expectativas favorables para ellos.<\/p>\n<p>Para una acci\u00f3n revolucionaria se requiere no un l\u00edder carism\u00e1tico, porque el carisma, dice Peter Drucker, es en realidad la perdici\u00f3n de los l\u00edderes. Esta caracter\u00edstica los convence de su infalibilidad y los vuelve inflexibles. En su lugar se necesitan l\u00edderes transformadores que son aquellos que a sus seguidores los convierte en l\u00edderes, no l\u00e9mures, y a los l\u00edderes los convierte en agentes de cambio.<\/p>\n<p>Las revoluciones sociales, tal como las conocemos, imponen cambios acelerados de car\u00e1cter violento en las estructuras pol\u00edticas, sociales, econ\u00f3micas y religiosas de un Estado o pa\u00eds, como las ocurridas en Inglaterra, Francia, Rusia o Cuba. Todas ellas han derivado en supresi\u00f3n de la libertad -l\u00e9ase a Proudhon en su \u201cIdea general de la revoluci\u00f3n\u201d, y han sido regadas con sangre inocente. Ese, necesariamente es el costo de imponer modelos con una visi\u00f3n sectaria, fan\u00e1tica o idealista, en aras de una pretendida igualdad, contraria al derecho natural de toda persona de ser distinta y de vivir en libertad, con toda la carga existencial que este concepto supone.<\/p>\n<p>De all\u00ed que las revoluciones por esencia no son democr\u00e1ticas. La caricatura grotesca de la que se trata de imponer en\u00a0Venezuela,\u00a0mucho menos.<\/p>\n<p>El Estado de Derecho reinante casi siempre ser\u00e1 calificado de burgu\u00e9s y al servicio de cualquier cosa que pase por su mente, y deber\u00e1 ser reemplazado por el derecho del Estado a decidir sobre el conjunto de relaciones sociales y el comportamiento de los individuos, constri\u00f1endo las libertades individuales en funci\u00f3n de un inter\u00e9s colectivo que se abrogan las camarillas que logran apoderarse del poder.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n social se convierte as\u00ed por imposici\u00f3n de un grupo, en un fetiche, que debe ser venerada como un \u00eddolo, para disfrazar el despreciable culto a la personalidad de quienes se creen con derecho a destruirlo todo para, sobre sus ruinas, construir una nueva sociedad ut\u00f3pica y un hombre nuevo, cuyos valores se centran en la veneraci\u00f3n excesiva y supersticiosa de un hombre o de una cosa, como el mal llamado, en nuestro caso, \u201cSocialismo del siglo XXI\u201d, el cual no ha sido m\u00e1s que el demencial intento de aplicar en nuestra sociedad las categor\u00edas conceptuales creadas por el Marxismo del siglo XIX.<\/p>\n<p>Estas si bien pueden ser reconocidas como un m\u00e9todo importante para entender la l\u00f3gica de funcionamiento del sistema capitalista, no proponen otras cosas m\u00e1s perjudiciales para la sociedad que la eliminaci\u00f3n del derecho a la propiedad privada, la dictadura del proletariado, y la utilizaci\u00f3n\u00a0de la figura del Estado como un instrumento de transici\u00f3n hacia una sociedad comunista, comparada s\u00f3lo por sus fetichistas, con el para\u00edso terrenal.<\/p>\n<p>*Director de VenAm\u00e9rica<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Neuro Villalobos* Las revoluciones positivas transforman sin violencia; las sociales suelen imponer con fuerza, limitando libertades, como el fallido \u00abSocialismo del siglo XXI\u00bb Mientras la vejez f\u00edsica acusa s\u00edntomas indudables -canas, temblores y arrugas- la vejez pol\u00edtica es cosa que&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":166,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23,13],"tags":[],"class_list":["post-5481","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-diario-las-americas","category-prensas","entry","has-media"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5481","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5481"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5481\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5483,"href":"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5481\/revisions\/5483"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media\/166"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5481"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5481"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/venamerica.org\/home\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5481"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}