 
{"id":682,"date":"2020-07-03T17:15:07","date_gmt":"2020-07-03T17:15:07","guid":{"rendered":"http:\/\/venamerica.org\/home\/?p=682"},"modified":"2020-07-03T17:15:57","modified_gmt":"2020-07-03T17:15:57","slug":"oposicion-o-resistencia-por-alejandro-oropeza-g-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/venamerica.org\/home\/oposicion-o-resistencia-por-alejandro-oropeza-g-2\/","title":{"rendered":"\u00bfOposici\u00f3n o\u2026 Resistencia?, por Alejandro Oropeza G."},"content":{"rendered":"<div class=\"post_header\" data-initial-post=\"true\">\n<div class=\"post_header_title\" data-initial-post=\"true\">\n<div class=\"post_info_cat\" data-initial-post=\"true\">\n<div class=\"breadcrumb\" data-initial-post=\"true\"><a style=\"line-height: 1.5;\" href=\"https:\/\/talcualdigital.com\/author\/alejandro-oropeza-g\/\">Alejandro Oropeza G.<\/a><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"post_detail post_date\" data-initial-post=\"true\"><a style=\"line-height: 1.5;\" href=\"https:\/\/twitter.com\/oropezag\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><strong>@oropezag<\/strong><\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"post_header single\" data-initial-post=\"true\">\n<hr \/>\n<p><em>\u201cDe momento, los combates que necesitamos<br \/>\n<\/em><em>no han emergido todav\u00eda\u201d.<br \/>\n<\/em>Michael Walzer. Fil\u00f3sofo pol\u00edtico estadounidense.<\/p>\n<p>Es, ciertamente, complejo articular y aplicar estrategias para confrontar a un r\u00e9gimen como el que domina Venezuela en nuestros d\u00edas. Y ello porque, entre otras razones, ha utilizado los propios medios democr\u00e1ticos para desmantelar el andamiaje institucional y sist\u00e9mico del pa\u00eds. Ello, coloca nuestra experiencia, dentro de los par\u00e1metros que expuso Todorov en su estudio: \u201c<em>Los enemigos \u00edntimos de la democracia<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Pero, si bien es cierto que se produce un dram\u00e1tico retroceso en el sistema, al punto que bajo ning\u00fan respecto puede ser caracterizado o definido como democr\u00e1tico; no lo es menos que ese desplome arrastra en su ca\u00edda, a buena parte de los elementos que, desde diversas dimensiones caracterizaban la vida cotidiana de la sociedad venezolana.<\/p>\n<blockquote><p>Corolario de esto es la paradoja, vergonzosa paradoja, que significa que uno de los pa\u00edses con las mayores reservas petroleras del mundo, padezca hoy una generalizada escasez de gasolina y otros combustibles, gracias a la destrucci\u00f3n de la empresa estatal de hidrocarburos Pdvsa.<\/p><\/blockquote>\n<p>Por lo que es evidente que se vive un dantesco colapso, el cual alcanza a la totalidad de las variables socioecon\u00f3micas, pol\u00edticas, culturales, etc., que permiten caracterizar la realidad; traducidas en una general ineficiencia, ineficacia y carencia de \u201c<em>eticidad<\/em>\u201d de las pol\u00edticas p\u00fablicas que medianamente son dise\u00f1adas e implementadas por el r\u00e9gimen. \u00bfConsecuencia? El subsecuente desplome de los niveles de gobernabilidad y capacidad de impacto sobre las problem\u00e1ticas p\u00fablicas presentes en la muy abultada Agenda Social nacional.<\/p>\n<p>Todo esto desde la perspectiva de an\u00e1lisis que, ubica como objeto del mismo a r\u00e9gimen propiamente dicho, cuya \u00fanica acci\u00f3n efectiva es la de mantenerse en ejercicio del dominio del poder a toda costa y por cualquier medio.<\/p>\n<p>Otra perspectiva de observaci\u00f3n que acompa\u00f1a a la anterior, es aquella que considera los factores que adversan al r\u00e9gimen y que persiguen como finalidad, desplazarlo del dominio que supone el ejercicio del poder. Esta perspectiva se complejiza en atenci\u00f3n a sus medios, estrategias y fines, pues, una amplia gama de posibilidades est\u00e1 a su disposici\u00f3n. Gama de las cuales no pocas han sido puestas en pr\u00e1ctica y las que, ciertamente, no han alcanzado la meta fijada, que no es otra que hacerse con el poder e iniciar el camino de restauraci\u00f3n del proceso democr\u00e1tico interrumpido, a trav\u00e9s de un muy complejo proceso de transici\u00f3n a la democracia.<\/p>\n<p>Una de ellas es la oposici\u00f3n, una segunda la resistencia. Algunos observadores refieren ambas como semejantes en sus medios, estrategias y hasta en sus fines \u00faltimos; o bien, las diluyen en un \u00fanico actuar. Pero, ciertamente pareciera que esto no es as\u00ed. Veamos algunos puntos que nos permiten diferenciar ambos conceptos. Haciendo la advertencia que bien pueden convivir ambas, unas veces teniendo una de ellas m\u00e1s peso e importancia que la otra, lo que l\u00f3gicamente var\u00eda a lo largo del tiempo en funci\u00f3n de las realidades presentes en los contextos pol\u00edticos y sociales presentes.<\/p>\n<p>En general, la oposici\u00f3n acepta las reglas del juego y, se hace parte del sistema pol\u00edtico como un actor leg\u00edtimo incorporado a \u00e9l; reconocido por los tambi\u00e9n actores pol\u00edticos que detentan (moment\u00e1neamente) el ejercicio del poder. Es parte, entonces, del juego pol\u00edtico democr\u00e1tico en tanto su existencia, posibilidades y acciones se encuadran dentro de la estructura institucional del sistema vigente.<\/p>\n<p>En este sentido, \u00bfcu\u00e1l es su objetivo final? No otro que el de desplazar a quienes ejercen el gobierno y sustituirlos, a trav\u00e9s de los medios leg\u00edtimos estipulados en el ordenamiento legal vigente. Esto significa que su acci\u00f3n pol\u00edtica y el discurso pol\u00edtico que la acompa\u00f1a se basa en ese fin; discurso que va, en buena medida dirigido hacia la sociedad, la ciudadan\u00eda, en tanto electores que pueden decidir regularmente la alternabilidad de quienes ejercen el gobierno.<\/p>\n<p>As\u00ed, su validaci\u00f3n y legitimaci\u00f3n como, repetimos, actor pol\u00edtico, parte de la posibilidad de ser reconocidos por la poblaci\u00f3n electora como representantes de sus anhelos e intereses y por el sistema propiamente dicho. Bien que ese reconocimiento se distribuya entre varias instancias en las que bien puede estar segmentada la oposici\u00f3n que, en oportunidades, se aliar\u00e1 entre s\u00ed para alcanzar sus fines: la sustituci\u00f3n de quienes ejercen el poder.<\/p>\n<blockquote><p>Es decir, la relaci\u00f3n entre esa oposici\u00f3n leg\u00edtima y los apoyos que gestiona por parte de la poblaci\u00f3n, de la ciudadan\u00eda, se basa en <strong>la confianza<\/strong>. Entendi\u00e9ndose que la misma, la oposici\u00f3n en su conjunto, es leg\u00edtima y reconocida por quienes detentan circunstancial y moment\u00e1neamente el poder. Regularmente, cuando se habla de oposici\u00f3n lo hacemos en t\u00e9rminos de: oposici\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p><\/blockquote>\n<p>La pregunta que salta a la vista es: \u00bfQu\u00e9 pasa cuando esa oposici\u00f3n no es reconocida por el r\u00e9gimen que detenta el poder? Es decir, cuando su acci\u00f3n pol\u00edtica y su discurso no es, ante la consideraci\u00f3n de la institucionalidad imperante\/dominante, leg\u00edtima.<\/p>\n<p>Acci\u00f3n y discurso, son los dos fundamentos de la pol\u00edtica (en t\u00e9rminos de Hannah Arendt) e, igualmente, los medios que abren la posibilidad de construir acuerdos en la esfera p\u00fablica que permitan evolucionar al sistema en su conjunto. Ello supone el reconocimiento de iguales y de diferentes; es decir, la tolerancia y la pluralidad, aspectos que definen a la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Si, en el \u00e1mbito de lo p\u00fablico (de lo pol\u00edtico), la acci\u00f3n y el discurso son restringidos, perseguidos y criminalizados (judicializados), entonces no existe posibilidad de evoluci\u00f3n en atenci\u00f3n a la construcci\u00f3n de novedosos acuerdos sociales y, la oposici\u00f3n deja de ser leg\u00edtima. Tiene en este contexto dos v\u00edas de acci\u00f3n: o bien, se retira de la arena de la pol\u00edtica y espera un momento oportuno que le permita actuar leg\u00edtimamente; o bien, se organiza para iniciar la resistencia en contra del r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>Como es l\u00f3gico esperar, emerge una tercera opci\u00f3n la cual es, que parte de la oposici\u00f3n acepte las condiciones del juego del r\u00e9gimen, confrontando desde adentro, recibiendo los impactos de la persecuci\u00f3n con el objetivo de mantener un espacio de acci\u00f3n pol\u00edtica ante el propio r\u00e9gimen y, fundamentalmente, ante la sociedad y la ciudadan\u00eda misma.<\/p>\n<p>De suyo se infiere que, la resistencia entonces, no es leg\u00edtima, no est\u00e1 ni puede ser reconocida como instrumento pol\u00edtico por parte del r\u00e9gimen vigente, por lo que tambi\u00e9n (y en mucho mayor medida) es perseguida y criminalizada como enemiga del Estado y, en oportunidades hasta como terrorista (calificativo muy apreciado por el madurismo). Su <em>modus operandi<\/em>tradicional es la clandestinidad, el ocultamiento su estrategia de operaci\u00f3n, la acci\u00f3n eficaz r\u00e1pida, las victorias simb\u00f3licas y materiales sucesivas; todo ello en el seno del \u00e1mbito p\u00fablico y con el \u00e1nimo de una poblaci\u00f3n interesada (en diversos niveles), que en parte la oculta y protege.<\/p>\n<p>Por tanto, la relaci\u00f3n de la resistencia con la sociedad no es de representaci\u00f3n como intermediador leg\u00edtimo de la Agenda Social ante el Estado, no; su relaci\u00f3n es de complicidad cercana, en tanto dicha relaci\u00f3n no se basa en la confianza exclusivamente, sino en la posibilidad de asociar y asociarse la poblaci\u00f3n a la lucha por acceder al poder, importando poco la legitimidad y sustento legal de esa opci\u00f3n, <strong>ya que se considera a la institucionalidad secuestrada por la tiran\u00eda que se combate.<\/strong> La oposici\u00f3n leg\u00edtima representa a la poblaci\u00f3n; la resistencia convoca a esa poblaci\u00f3n, a la lucha.<\/p>\n<p>Pero, al final del camino cabe preguntarse: \u00bfQu\u00e9 diferencia fundamentalmente a una oposici\u00f3n democr\u00e1tica de una resistencia? No otra cosa que el fin perseguido. La oposici\u00f3n apunta a, mediante v\u00edas leg\u00edtimas\/institucionales, hacerse con el poder y sustituir al gobierno y a los titulares de las estructuras del Estado. Es decir, no pretende la modificaci\u00f3n de las estructuras institucionales con las cuales est\u00e1 de acuerdo con ejercer el poder temporalmente y viabilizar pac\u00edficamente, de ser el caso, la emergencia de acuerdos sociales en el \u00e1mbito de lo p\u00fablico, que permitan evolucionar al sistema pol\u00edtico.<\/p>\n<p>La Resistencia no procura tan solo hacerse con el poder a trav\u00e9s de cualquier medio, ya que no acepta la institucionalidad secuestrada y aspira a la modificaci\u00f3n de la estructura del Estado a trav\u00e9s de una reingenier\u00eda institucional que transforme las relaciones de poder y abra el camino hacia una reinstauraci\u00f3n de la democracia (si efectivamente ese es el fin) a trav\u00e9s de una transici\u00f3n, precisamente, democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Bien, \u00bfa qu\u00e9 tipo de resistencia nos referimos? Es cierto que la resistencia persigue esos fines, pero, a trav\u00e9s de qu\u00e9 medios. Se nos complica el punto pues, podemos encontrar resistencias violentas, las que, de paso sea dicho, muy pocas veces han logrado sus fines de hacerse con el dominio y acceder a la posibilidad de una modificaci\u00f3n de las estructuras institucionales; tambi\u00e9n encontramos <strong>resistencias no violentas, entre las cuales destacan, entre otras, los casos del logro de la independencia de la India, liderada por Gandhi;<\/strong> la de la conquista de derechos civiles de los negros norteamericanos, liderada por Martin Luther Jr., y la de Sud \u00c1frica que lleva al fin del Apartheid, liderada por Mandela. Casos, en que el fin se conquista y se hace viable una posibilidad de futuro a trav\u00e9s de una concepci\u00f3n\/visi\u00f3n de \u201c<em>ira de transici\u00f3n<\/em>\u201d, concepto analizado por la fil\u00f3sofa norteamericana Martha Nussbaum, en su obra: \u201c<em>La ira y el perd\u00f3n<\/em>\u201d y que se basa en una concepci\u00f3n de precisamente, futuro posible.<\/p>\n<p>La tercera v\u00eda, es una simbiosis de oposici\u00f3n y resistencia, en donde una parte de los actores resiste los embates violentos del r\u00e9gimen, su persecuci\u00f3n en tanto representantes leg\u00edtimos de una sociedad que le ha entregado la confianza para avanzar en el camino de la restauraci\u00f3n y la atenci\u00f3n de las problem\u00e1ticas p\u00fablicas; por otra, emerge una resistencia que bien puede o no, coordinar sus acciones con aquella oposici\u00f3n sobreviviente y acosada.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puede suceder, y sucede en muchos casos, que la tiran\u00eda logre articular lo que se denomina una oposici\u00f3n a \u201cla medida\u201d que le otorgue una imagen de cierta legitimidad y reconocimiento, sobre todo ante la comunidad internacional que observa.<\/p>\n<p>Regularmente, en estos casos, tenemos: una oposici\u00f3n leg\u00edtima perseguida y acosada por la violencia del r\u00e9gimen, cuyos niveles de confianza de la poblaci\u00f3n cambian permanentemente; una oposici\u00f3n a \u201cla medida\u201d del tirano, que posee la mayor parte de las veces muy poca confianza de la poblaci\u00f3n, dado el reconocimiento del r\u00e9gimen; y, una resistencia que puede tener o no canales de comunicaci\u00f3n y coordinaci\u00f3n con la oposici\u00f3n leg\u00edtima, mas muy pocas veces con aquella \u201ca la medida\u201d.<\/p>\n<blockquote><p>El discurso pol\u00edtico de las tres opciones: oposici\u00f3n leg\u00edtima; oposici\u00f3n a la medida; y resistencia (en sus dos vertientes: violenta y pac\u00edfica) es, como cabe esperar totalmente distinto; al igual que sus acciones las cuales, pueden tener un mayor o menor impacto en tanto posibilidades de interconexi\u00f3n y relaci\u00f3n con los grupos de la sociedad que los apoya y\/o reconoce. Los fines distintos. Las estrategias dis\u00edmiles.<\/p><\/blockquote>\n<p>Como es de suponer, en nuestra muy vapuleada Tierra de Gracia se registra la existencia de una oposici\u00f3n leg\u00edtima como actor pol\u00edtico, constituida por los partidos que trabajan en la arena de la pol\u00edtica (algunos de ellos tambi\u00e9n ilegalizados), eso s\u00ed: <strong>perseguidos, acosados, criminalizados y judicializados<\/strong> sin garant\u00eda alguna de aplicaci\u00f3n de justicia equitativa y sin ninguna posibilidad de ejercer las atribuciones y acciones que estipula la Carta Magna para su representatividad, muchos de ellos integran la Asamblea Nacional electa en 2015, entre otros actores.<\/p>\n<p>Convive paralelamente una oposici\u00f3n reconocida por el r\u00e9gimen, que persigue el fin de viabilizar un cambio de poder a trav\u00e9s de medios leg\u00edtimos y conf\u00eda en que el r\u00e9gimen abrir\u00e1 posibilidades de ejercicio democr\u00e1tico libre a trav\u00e9s de negociaciones y acuerdos que beneficiar\u00e1n esta posibilidad. Tambi\u00e9n, se divisa la presencia\/emergencia de una resistencia incipiente, no muy bien estructurada u organizada que atiende a sus objetivos y que aparece confusa en su conformaci\u00f3n, muchas veces penetrada por la \u201cinteligencia\u201d de los cuerpos de seguridad del Estado, del r\u00e9gimen, que podr\u00eda paulatinamente hacerse presente en el seno de una sociedad rotundamente impactada por la crisis general que la afecta y que ha abandonado la esfera p\u00fablica para atender primordialmente la satisfacci\u00f3n de sus necesidades inmediatas.<\/p>\n<p>El que una de estas tres tipolog\u00edas de actores (al menos los reconocidos ac\u00e1), logre hacerse con una preeminencia en su acci\u00f3n ante el r\u00e9gimen, reconocida y legitimada ante la sociedad venezolana; y, en su discurso (acci\u00f3n comunicativa), marcar\u00e1 la pauta del futuro que nos toque vivir o padecer muy prontamente y, define las opciones posibles para: sustituir al gobierno e iniciar un proceso de reconstrucci\u00f3n democr\u00e1tica, institucional y social; proceder a una reingenier\u00eda institucional que persiga el reacomodo de los factores pol\u00edtico institucionales en un \u201crenovado orden pol\u00edtico\u201d; o bien, lo que puede resultar en una visi\u00f3n compartida, iniciar un proceso de transici\u00f3n que permita a trav\u00e9s de el ejercicio del gobierno, la recuperaci\u00f3n de niveles m\u00ednimos de gobernabilidad y de eficiencia gubernamental incremental que permita urgentemente atender la muy abultada Agenda Social y adecuar la de gobierno, en medio de las muy limitadas posibilidades que brinda el contexto, y de all\u00ed, preparar el camino para una reestructuraci\u00f3n sucesiva de las instituciones e iniciar el pasaje hacia el futuro, con una renovada y refrescada visi\u00f3n de Naci\u00f3n.<\/p>\n<p>En fin: \u00bfOposici\u00f3n o resistencia? Y, m\u00e1s a\u00fan: \u00bfQu\u00e9 oposici\u00f3n y qu\u00e9 resistencia?<\/p>\n<p>Miami, FL.<\/p>\n<p><strong>oropezag@mail.com<\/strong><\/p>\n<div class=\"addtoany_share_save_container addtoany_content addtoany_content_bottom\" data-initial-post=\"true\">\n<div class=\"a2a_kit a2a_kit_size_32 addtoany_list\" data-a2a-url=\"https:\/\/talcualdigital.com\/oposicion-o-resistencia-por-alejandro-oropeza-g\/\" data-a2a-title=\"\u00bfOposici\u00f3n o\u2026 Resistencia?, por Alejandro Oropeza G.\" data-initial-post=\"true\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alejandro Oropeza G. @oropezag \u201cDe momento, los combates que necesitamos no han emergido todav\u00eda\u201d. Michael Walzer. Fil\u00f3sofo pol\u00edtico estadounidense. Es, ciertamente, complejo articular y aplicar estrategias para confrontar a un r\u00e9gimen como el que domina Venezuela en nuestros d\u00edas. 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