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Los analfabetas del siglo XXI

Por Neuro Villalobos*

Los albores de cada nuevo año nos deben impulsar al compromiso de una renovación continua, y con devoción y mucha fe, pensar en el luminoso futuro que nos debe mantener unidos para seguir luchando por la paz

Los tiranos buscan idiotizar a los pueblos, sumergirlos en la ignorancia, hacerlos sumisos a una propaganda dogmática y al culto a quienes se creen semidioses, analfabetas pero audaces.

 

Alvin Toffler lo señaló con meridiana claridad: “Los analfabetas del siglo XXI no serán los que no puedan leer y escribir, sino quienes no puedan aprender, desaprender y volver a aprender”. En ese proceso de aprendizaje permanente tenemos que saber interpretar los signos de los tiempos, y en ese sentido, no podemos tener dudas de que el pueblo venezolano anda en la búsqueda incesante de nuevas opciones democráticas y de un liderazgo que las encarne. Hasta ahora, incluido el Chavismo, la gente no ha sido más que la expresión de los votos que aumentan o disminuyen de importancia según sea la magnitud de la trampa y del costo de compra de conciencias en un típico tráfico de miserias.

Para la nueva opción democrática, la gente debe ser como lo que somos, seres humanos con necesidades que aspiran a ser satisfechas y esperanzas que deben ser cumplidas, materializándose en lograr una mejor calidad de vida. La tarea no es fácil pero son las exigencias de nuevos y mejores tiempos. Algo está muriendo y algo está naciendo en el país. Dicen que así son los partos de la historia, dolorosos y prolongados, pero hasta que no sepamos lo que queremos, no sabemos lo que necesitamos.

El régimen actual, gracias a Chávez y Maduro, en su concepción militarista y totalitarista, han logrado avanzar en la consecución de sus objetivos hegemónicos y embrutecedores por cuatros razones fundamentales: 1) Han enfrentado a la sociedad civil con estrategias y tácticas militares para las cuales nuestra sociedad no estaba preparada después de cuarenta años de vida democrática dirigida por civiles. 2) La dirigencia política no advirtió con claridad y de manera oportuna dicha situación y ha querido enfrentarlas con acciones tradicionales como si estuvieran frente a gobiernos dirigidos por civiles con mentalidad democrática. 3) Han crecido las ambiciones políticas personales y grupales mientras se han achicado los partidos políticos debido a sus extravíos democráticos internos. 4) los años de vida democrática parecen haber adormecido las mentes de los liderazgos y de la dirigencia política que parecen estar despertando de su dilatado, confuso y perezoso sueño.

La experiencia nos señala que aún los grandes ejércitos han sido derrotados por pequeños detalles inesperados y el nuestro en el poder no será la excepción ni tampoco es un gran ejército. Sin embargo, pese a su proceso de envilecimiento, desde su sala situacional han venido manejando con habilidad sus operaciones de distracción para confundir, de sorpresas y amenazas para disuadir, y operaciones de comunicaciones para dispersar y engañar.

Este último elemento siempre ha estado presente en sus escenarios, no obstante, un detalle los tomó por sorpresa como lo fue y ha sido la unidad de sus opositores alrededor de la candidatura de María Corina Machado la cual cuenta con varias fortalezas. La primera es que ha logrado aglutinar en torno a ella los distintos factores y visiones que pugnaban por imponerse y representar a la sociedad democrática; en segundo lugar, el entusiasmo que ha logrado suscitar su candidatura, dejando atrás las frustraciones y decepciones del pasado, incluyendo a quienes estuvieron alrededor de Chávez y hoy rechazan a Maduro. Falta por convencer a los pequeños grupos de negociantes de la política y a ciertas personalidades que se creen predestinadas por ciertas fuerzas divinas, que siempre aparecen en los eventos electorales importantes del país, y más aún, en las elecciones presidenciales. De todas maneras, de persistir en sus actitudes seguramente van a parar al cementerio de los políticos apresurados.

Creo que hay razones suficientes para que siga creciendo la esperanza que se ha despertado en la población y en el espíritu democrático que anima a los dirigentes políticos que los conduce a desaprender y nuevamente aprender de los errores del pasado, alejándose de los analfabetas que señala Toffler. María Corina encarna esa nueva opción democrática y ese nuevo liderazgo que exige la sociedad democrática venezolana que quiere demostrar que vivir mejor es posible si no se sigue aupando autoritarismos decadentes, atrasados y corruptos.

Los albores de cada nuevo año nos deben impulsar al compromiso de una renovación continua, y con devoción y mucha fe, pensar en el luminoso futuro que nos debe mantener unidos para seguir luchando por la paz, la felicidad y la prosperidad en nuestros hogares y en nuestros corazones. www.venamerica.org.

*Director de VenAmérica

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